En Bolivia, se ha conformado una comisión para investigar los casos de pederastia en la Iglesia Católica. Esto se debe a un reportaje publicado por el diario El País que expone la historia del sacerdote español Alfonso Pedrajas, fallecido en 2009, quien admitió haber abusado de más de 85 menores en Bolivia a lo largo de décadas.
Esta revelación ha desencadenado una oleada de denuncias de abusos sexuales en la Iglesia boliviana en los últimos dos meses, involucrando a sacerdotes españoles como el difunto arzobispo de La Paz, Alejandro Mestre, quien ocupó el cargo de secretario de la Conferencia Episcopal Boliviana entre 1981 y 1982.
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Respuestas y demandas de justicia
El caso Pedrajas llevó al procurador general a anunciar una investigación y a los jesuitas a apartar cautelarmente a ocho ex altos cargos por encubrimiento, una decisión sin precedentes en una orden religiosa en relación con casos de pederastia. Además, la Asamblea Legislativa Plurinacional boliviana aprobó un anteproyecto de ley para eliminar la prescripción de los delitos de abusos sexuales a menores, incluyendo la creación de una Comisión de la Verdad para investigar casos dentro de entornos eclesiásticos y públicos. Sin embargo, se recibieron críticas por la composición de esta comisión, lo que llevó a aplazar la votación de la ley hasta que se incluyeran representantes de las víctimas.

La carta al Vaticano
El presidente Luis Arce escribió una carta oficial al Papa Francisco solicitando acceso a los archivos e información sobre los casos de pederastia clerical en Bolivia. La respuesta del pontífice, aunque conmovedora, no confirmó si el Vaticano enviaría todos los documentos solicitados, lo que genera incertidumbre sobre la colaboración de la Iglesia en la investigación.
Acusaciones de obstrucción a la justicia
La Fiscalía boliviana ha abierto al menos 17 investigaciones sobre abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes y clérigos católicos, siendo el caso de Pedrajas el más relevante. Sin embargo, la Iglesia Católica ha sido acusada de obstruir la justicia. El diario del sacerdote, que fue entregado al Ministerio Público por el Vaticano, presentaba tachaduras y omisiones que levantaron sospechas sobre la cooperación de la Iglesia en la investigación.
Investigaciones internas y preguntas sin respuesta
Los jesuitas y los obispos bolivianos han iniciado investigaciones internas para abordar los casos de abuso en su seno. Sin embargo, las preguntas sobre la indemnización de las víctimas y la apertura total de sus archivos permanecen sin respuesta.
El país se enfrenta a una lucha para esclarecer y sancionar los casos de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia, y la presión social seguirá siendo fundamental para garantizar que se haga justicia y se proteja a las generaciones futuras. La verdad y la transparencia deben prevalecer para sanar las heridas causadas por estos crímenes atroces y asegurar que nunca se repitan.
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