Leonidas Iza vuelve. Y vuelve pensando en crear una movilización que, a su vez, produzca caos que, a su vez, genere una medida de hecho muy contundente que, a su vez, tumbe el gobierno de turno y que, a su vez, lo lleve al poder. No es contra Guillermo Lasso. Tampoco fue contra Lenín Moreno. Es contra el sistema que él se ha propuesto destruir.
Leonidas Iza es producto de la cobardía generalizada que hay en el país. Que a su vez es producto de la falta de convicciones que atraviesa el sistema. A pocos, a muy pocos, les interesa defenderlo. La democracia es una entelequia más. Las instituciones son como los partidos, cascarones vacíos. El país, ya se dijo y se sabe, es una colcha de retazos inorgánica. Un amasijo de tribus y siglas sin proyecto común.
Iza tiene un plan. Lo ha escrito, aunque pocos lo han leído. Se dedica a él. Recorre sus comunidades. Catequiza. Usa a los pobres porque sabe que son los instrumentos de su proyecto. Él quiere la revolución con violencia y no lo oculta. Es un profesional en lo que hace. Y lo hace con convicción y denuedo.
Iza pone lo suyo y la sociedad ecuatoriana, ante ese proyecto, no se da por enterada, salvo en las redes. Por pura cobardía. En orden o en desorden, los actores de esa pusilanimidad están en todos lados. La dirigencia indígena que sabe que el proyecto de Iza no sólo niega su historia y sus luchas sino que aleja a los indígenas del resto de la sociedad. Dirigentes históricos y otros más recientes califican a Iza de facho, pero no lo dicen en público. Lo dejan hacer, lo dejan manipular las comunidades porque más les importa aparecer como movimiento unido que plantear públicamente las terribles disensiones internas.

Cobardía de la izquierda jurásica que, a pesar de saber que la historia archivó la toma violenta del poder por parte de vanguardias leninistas a nombre del proletariado, coquetean con la idea de una sublevación popular dirigida esta vez por los campesinos. Qué importa si el ideólogo no es Vladimir Ilich Uliánov, Lenin, sino José Carlos Mariátegui. Esa izquierda, en una actitud de paternalismo repugnante con los indígenas, hace odas a Iza, como en 2007 hizo a Correa. Engordar caudillos es su negocio.
Cobardía de las instituciones. De la Fiscalía, en particular, que nada hizo contra las vacas sagradas del movimiento indígena tras los graves eventos de Octubre-2019. Metió al congelador sus expedientes y esperó, con éxito, a que el correísmo, Pachakutik, parte de la Izquierda Democrática y otros independientes les restituyeran la virginidad propia de santos patronos. Los amnistió. Así sacralizaron el delito y se pasaron por el forro la Constitución y el Código Orgánico Integral Penal que contiene y penaliza todos los delitos que ellos cometieron, mandaron a cometer o no impidieron cometer. ¿Cómo Leonidas Iza y sus seguidores no van a desconocer las reglas de la democracia si saben que la Ley es un papel mojado y que pueden destruir, arrasar, quemar, violentar lo que sea porque están asegurados de total impunidad?
Cobardía de la clase política que, en su descomposición, tiene por objetivo acelerar los plazos de los gobiernos de turno, pensando que en esa ruleta rusa algún rato la suerte favorecerá a su candidato. Clase política golpista en general y que no ve en Iza un peligro para la democracia sino un instrumento, para correr la alfombra bajo los pies de Guillermo Lasso en este caso. Clase política chata, irresponsable y traidora de las urgencias y necesidades del país.
Cobardía de la academia que no hace el trabajo que hoy hacen los intelectuales: alertar. Encender las alarmas. Debatir. Desmontar las mentiras y falacias de la política populista -cualquiera sea el político que la haga- y del proyecto fascista de Iza. Su libro, hecho con otros intelectuales, no ha sido analizado. La academia debe tener ocupaciones más urgentes… que lucen invisibles para aquellos que siguen considerando que el debate de ideas es fundamental en una sociedad de libertades.
Cobardías hay más y más actores dispuestos a padecer las consecuencias de su silencio en vez de encarar y desnudar los proyectos violentos, antidemocráticos o abiertamente fascistas que están en camino. Y a Leonidas Iza hay que agradecer por haber prevenido al país de lo que quiere hacer. De lo que intentará hacer esta semana. O cualquier otro momento porque su plan de vida es fabricar desestabilización para, en medio de ese caos, tratar de instalar el comunismo indoamericano en Ecuador.
Autor: José Hernández
Fuente: 4 Pelagatos


