Entre el populismo y el fascismo

El presidente Guillermo Lasso tendrá un año difícil, no es novedad. Minoría legislativa, Conaie arrinconada pero amenazante, inseguridad y desempleo asustando a los ciudadanos, los gremios de la producción distanciados, la variante ómicron aumentando los contagios rápidamente y, por si no bastara, la región colonizada nuevamente por la izquierda. El gobierno ecuatoriano es una oveja rodeada por lobos.

Con el triunfo de la izquierda en Chile, se fortalece la tendencia en la región, desde México hasta Argentina, sumando a Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Perú con riesgo de que incluso Colombia y Brasil sumen a la izquierda en las próximas elecciones. Perú, con 80 mil millones de reservas, era un botín ansiado por la izquierda, se entiende que ya estén los cubanos metidos como estrategas del gobierno. Chile ofrece la esperanza de que instaure una izquierda más inteligente y se incline hacia la socialdemocracia.

El año 2022 veremos a los progresistas copando todos los organismos de control en los países conquistados y a sus funcionarios enriqueciéndose mientras halagan a los pobres con discursos y subsidios, mientras culpan a los ricos del retroceso económico y declaran la independencia del imperio. Agitarán banderas, rendirán culto a los héroes, resucitarán los organismos regionales creados por Chávez y, nuevamente, el sindicato de presidentes de izquierda se convertirá en un lecho de Procusto para los gobernantes afiliados.

En estas condiciones, las opciones para el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso son coquetear con la izquierda, convertirse en el fascista de la región o declararse socialdemócrata. Sus decisiones más importantes han sido ya un coqueteo con la izquierda: impuestos al 4% de los ricos, aumento salarial como aguinaldo navideño a los dirigentes sindicales y aplazamiento sine die de la reforma laboral. Estas decisiones han dejado sin discurso a los dirigentes sindicales y a los empresarios.

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Lolo Echeverría: «Entre el populismo y el fascismo»

Si el presidente cumpliera lo que prometió, hiciera lo que decía que cree y aplicara la receta económica de la derecha, y si a eso se suma el acuerdo con el Fondo Monetario, el acercamiento a Estados Unidos y lucha contra la corrupción y el narcotráfico, se ganará el título de fascista. Si, además, les pone el freno de la ley a Iza y sus revoltosos, añadirá el título de represor. Son los máximos títulos que la izquierda otorga a sus adversarios.

La otra alternativa es gestar una coalición de gobierno de tendencia socialdemócrata con la democracia popular que ya está en el gobierno, la izquierda democrática que se muere de ganas por estar y con la disidencia de Pachakutik que no sabe dónde estar. Con este bloque equidistante de la izquierda y la derecha y con una oposición de boca para afuera de UNES, ya podría salvar el pellejo y seguir aplicando las recetas populistas que ya están en marcha y que seguirán perfeccionando.

Autor: Lolo Echeverría

Fuente: El Comercio

1 comentario en «Entre el populismo y el fascismo»

  1. Lolo no quiere a la Izquierda. Desde mi punto de vista la izquierda si protege los intereses de las grandes mayorías, lo que pasa es que me hago el ciego y no quiero ver.

    Disculpas Lolo pero me parece que es así.

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