Arauz también charla con pajaritos

¿Andrés Arauz es tonto o se hace? Conociendo a su tutor, lo más acertado es pensar que el candidato correísta a la presidencia está programado para hacerse el tonto. Al fin y al cabo, hacerse el tonto o hacerse el loco, puede ser rentable políticamente. El país ya tuvo un “loco que ama” que, como se sabe, tenía poco de loco y mucho de vivo. Y ha visto cómo en Venezuela, hay un dictador, íntimo de Correa, que habla con pajaritos. ¿Hay mucha diferencia entre el esperpento de Caracas y este aprendiz de brujo que propone sacar gramos de oro de viejos celulares como alternativa a la explotación minera?

Hacerse el loco facilita las metidas de mano o los asaltos a la fe pública. Un ejemplo reciente es el de la Renta Básica Unificada. Esta idea, convertida en proyecto de ley, la puso a circular una correísta (Doris Soliz), la promocionó otra correísta (Marcela Aguiñaga) y la asumió de refilón Arauz. Lo hizo hasta que esa propuesta se volvió debate (financiamiento, dinero electrónico, peligro para la dolarización), y la opinión se viró: Arauz corrió a retirar las castañas del fuego. E incluso aprovechó una invitación a Ecuavisa este lunes y sin que nadie le pregunte dijo tres veces, en 10 segundos, que quiere fortalecer la dolarización.

Hacerse el loco es la forma que tienen en el club de los que hablan con los pajaritos para avanzar propuestas torcidas en terreno minado. Si no les resulta, reculan. Es parte de la estrategia. Por eso Arauz afirmó que tiene que decir que van a mantener y fortalecer la dolarización porque fueron víctimas de semanas de una campaña sucia…

Hacerse el loco es lo que hizo Arauz en Ecuavisa. Lo pudo hacer hasta el final porque parte de la prensa sigue tullida frente a los voceros del correísmo. Raramente un político habrá dicho tantas insensateces juntas en tan pocos minutos. Decir, por ejemplo, que “vamos a ver cómo conseguimos el dinero de la corrupción para financiar nuestro programa de gobierno”. ¡Pero si la gran corrupción la orquestó su tutor! Confiesa que no sabe cómo financiar su programa pero, inmediatamente, lanza que otorgará mil dólares a un millón de familias la primera semana de su gobierno.

Un millón de familias, ¿cuántos votos suman? ¿Dos millones? ¿Más? Impresiona que un político ponga de esta manera precio al voto y diga que lo pagará con el erario nacional. Impresiona que un candidato pretenda alzarse con el poder engañando a los más pobres del país. Arauz no es el único populista desenfrenado en esta campaña: él ofrece mil dólares, por una sola vez; el binomio Peña-Barriga promete $400 dólares mensuales, por tiempo indeterminado; Giovanny Andrade $1000 cada año; dinero proveniente de la minería. Pero Arauz les gana a todos: en esa entrevista gastó, sin tenerlos, miles de millones de dólares para engañar a los electores. Fuera de los mil millones que regalará en una semana, prometió pagar la mitad de 450 mil empleos (cerca de 1600 millones por año), pagar internet gratuito para todos los ciudadanos, pagar las deudas del Estado con los gobiernos locales… (deudas que a inicios de diciembre alcaldes y prefectos decían sumar $1212 millones).

Pero, claro, hacerse el loco no basta para ganar una elección. Se requiere una audiencia que trague entero lo que dicen estos populistas que hablan con pajaritos. Y Arauz parece creer que así es el electorado ecuatoriano. Por eso dijo que habrá créditos de financiamiento por 3000 millones de dólares (que están disponibles, se entiende, en el Banco Central), que traerá la plata que los ecuatorianos y el gobierno tienen afuera, que devolverá la liquidez a los ciudadanos, para lo cual solo se necesita bajar o eliminar (en eso fue más etéreo) los servicios que cobran los bancos. Los banqueros hacen pagar hasta las llamadas que hacen a sus clientes: el habló de llamadas 20 dólares… Cada una de esas aseveraciones puede ser desmentida. Decir, por ejemplo, que habrá préstamos financiados por el Banco Central es una mentira. El Central tiene reservas, entre ellas las del encaje bancario que no puede prestar. Y que si el poder político lo intentara, podría producir pánico financiero y activar una corrida bancaria.

Esta presentación sin freno en Ecuavisa marca el ingreso del correísmo en el terreno del populismo más voraz, demagógico e irresponsable en esta elección. Arauz, recién entrenado en Argentina, prueba que está dispuesto a decir cualquier cosa para sumar votos abusando así de la angustia, la desesperanza de los ciudadanos y actitud condescendiente de muchos medios de comunicación. Arauz es joven, pero su ADN político lo conecta con el club de tahúres que hablan con pajaritos y que son agresivos y astutos; cínicos, tramposos y manipuladores. Arruinapaíses.

Autor: José Hernández

Fuente: 4 Pelagatos

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