Un plan (casi) perfecto de Correa

Antes de que Lenín Moreno sea elegido presidente, el periodista Jorge Ortiz, en una entrevista con Luis Eduardo Vivanco, presagió que el plan de Rafael Correa era que, sea quien fuere la persona que ganara las elecciones, él se convertiría, al cabo de poco tiempo, en el líder de una oposición destructiva al gobierno. No hubo que esperar demasiado para que el tiempo dé la razón a Ortiz.

Ortiz entendía que Correa no aguantaría ser un “don nadie” en Bélgica y, por ello, se convertiría en líder de la oposición. Sin embargo, creo que existen otras motivaciones para que Correa haya decidido convertirse en supuesto líder de la oposición a Moreno. Correa debía conocer perfectamente la situación en la que dejaba la economía a su sucesor. El supuesto milagro económico de Correa estaba basado única y exclusivamente en los altos precios del petróleo y en su política de expansión del gasto público, por lo que, una vez que los precios del petróleo cayeran y los ingresos fiscales se desplomaran, la crisis económica era inevitable.

Aún en años en los que el precio del petróleo se encontraba en máximos históricos, el presupuesto del Estado siempre estaba en déficit, llegando incluso a superar el 5,5% del PIB en el año 2012. Dicho déficit sumado a un crecimiento exponencial de la deuda pública que, al final del mandato de Correa, superó el 40% del PIB que permitía el Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas y que fue contraída a unas tasas de interés leoninas eran el cóctel perfecto para que estallara la crisis que estamos sufriendo. Por eso se entiende que, en diciembre del año 2015, cuando Correa hizo aprobar de la Asamblea Nacional las enmiendas que permitían la reelección indefinida ordenara que se incluya una disposición transitoria para que dicha enmienda no aplique para los comicios de 2017. Todo indica que el verdadero plan de Correa era no presentarse en el año 2017 –dejando a su sucesor político todo el costo del ajuste económico– y regresar en el año 2021 como el salvador de la Patria sin límites para ser elegido presidente una y otra vez.

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Artículo de Ricardo Flores: “Un plan (casi) perfecto de Rafael Correa”

Lógicamente, a Correa le convenía dejar como sucesor a alguien afín a él y por eso escogió a Moreno. Sin embargo, resultaba imposible que Moreno siga adoptando una política económica de expansión del gasto y, por lo tanto, se iba a ver abocado a adoptar medidas impopulares de ajuste para corregir el desastre dejado por Correa. Presumo que ese era el momento que Correa estaría esperando para desmarcarse de Moreno, convirtiéndose en su opositor y encargándose de repetir que Moreno había incumplido su plan de gobierno y, por lo tanto, él era quien debía retomar las riendas del país para corregir el rumbo. No obstante, es imposible pensar que, dentro de su plan, Correa imaginaría la traición implacable de Moreno quien, al verse en una situación imposible, se desmarcó totalmente del ex mandatario y decidió eliminar la reelección indefinida, remover a las autoridades de control puestas por Correa mediante el CPCCS y permitir que la justicia investigara el sinnúmero de actos de corrupción que se produjeron durante la década que gobernó Correa y que han derivado en diversas condenas por corrupción, entre ellas, la del Caso Sobornos que es la que ha impedido que Correa pueda participar en el actual proceso electoral.

Existen, además, factores que han coadyuvado al discurso de Correa. La incapacidad de Moreno y su equipo de gobierno para tomar decisiones, la pésima comunicación oficial, la total falta de liderazgo, y una pandemia manejada de la peor manera posible hacen preguntarse a muchos si es verdad aquello de que estábamos mejor con Correa.

Si bien el supuesto plan de Correa ha sufrido muchos reveses durante estos 4 años, un triunfo de Andrés Arauz implicaría que aquel plan se podría cumplir, tal vez, no como Correa lo había imaginado, pero al final de cuentas en los planes maquiavélicos, y este lo es, lo que importa es el fin y no los medios. El 11 de abril sabremos si el plan (casi) perfecto funcionó.

Autor: Ricardo Flores

Fuente: 4 Pelagatos

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