Cada vez más familias consideran a perros y gatos como integrantes del hogar. Sin embargo, el desconocimiento sobre señales tempranas de enfermedad hace que muchas mascotas lleguen a consulta en etapas avanzadas, cuando el tratamiento es más complejo o costoso. La imposibilidad de que los animales verbalicen el dolor obliga a los tutores a reconocer indicios sutiles en su comportamiento y rutina diaria.
En la clínica veterinaria Perros & Gatos, en Quito, el Dr. Rueda y su equipo han observado que al menos 6 de cada 10 pacientes que acuden por una revisión general presentan patologías que sus tutores desconocían. Estos hallazgos abarcan desde problemas articulares crónicos hasta masas abdominales asintomáticas, muchas veces identificadas únicamente mediante chequeos preventivos o estudios por imagen.
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Señales silenciosas que requieren atención
Los especialistas de Perros & Gatos enumeran cinco señales habituales que los tutores suelen pasar por alto y que pueden indicar enfermedad:
- Disminución de la actividad habitual sin causa aparente,
- Lamido excesivo de una zona del cuerpo,
- Pérdida de peso progresiva sin cambios en la dieta,
- Dificultad para subir gradas o saltar,
- Menor tolerancia al contacto o al juego.
La presencia de una o varias de estas señales justifica una evaluación veterinaria para descartar o confirmar patologías.
Estos signos pueden asociarse a distintos problemas de salud, entre ellos afecciones articulares, trastornos digestivos, alteraciones urinarias y masas tumorales. Cuando se detectan a tiempo, muchas de estas condiciones son tratables o manejables con intervenciones menos invasivas, lo que mejora el pronóstico y reduce el sufrimiento del animal.

Enfoque diagnóstico: chequeos y estudios por imagen
Según el equipo médico, el diagnóstico de casos complejos se realiza mediante un enfoque integral que combina examen clínico, imagenología avanzada (como ecografía y radiografía) y un seguimiento estrecho con el tutor. Este método permite identificar condiciones que no muestran signos evidentes a simple vista, como masas intraabdominales asintomáticas o problemas articulares incipientes.
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Los profesionales recomiendan no esperar a la aparición de síntomas graves. El examen físico regular y la observación sistemática de cambios en hábitos de alimentación, actividad y comportamiento son herramientas clave. Cuando el examen clínico lo indica, se complementa con estudios por imagen para confirmar diagnósticos y planificar el tratamiento correspondiente.
Recomendaciones prácticas para tutores
Los veterinarios consultados aconsejan programar revisiones periódicas y llevar un registro de variaciones en el apetito, la actividad y las interacciones de la mascota. Ante cualquiera de las señales listadas, se sugiere acudir a consulta para una evaluación clínica y, si procede, realizar estudios complementarios que permitan confirmar o descartar patologías silenciosas. Este seguimiento facilita intervenciones oportunas y un manejo más humano y preciso de la salud animal.


