Terremoto en Haití

Un terremoto de 7.3 grados sacudió a Haití el martes pasado, causando terribles efectos de destrucción y dolor, sobre todo en su capital, Puerto Príncipe. Informes preliminares hablan de miles de muertos, pero conforme transcurren las horas, las cifras se siguen elevando y se habla de cifras que podrían sobrepasar los 100.000; el número de desaparecidos también es elevado.

Se calcula que el 70% de las edificaciones de la capital se vinieron abajo. Edificios emblemáticos como el palacio de gobierno y la Catedral están totalmente destruidos. Es tan grave el daño que los servicios de socorro no abastecen la demanda de atención a los heridos y se complica más el panorama ya que muchos de los hospitales también sufrieron graves daños y no están funcionando en toda su capacidad.

La situación de la población es extremadamente grave, ya que no tienen donde refugiarse y, debido al temor de nuevos sismos, permanecen a la intemperie. Se ha cortado el suministro de agua potable y electricidad y la comunicación con la isla se ha vuelto casi imposible, pues los servicios de telefonía se hallan colapsados.

El ambiente es de desolación total, se hallan cadáveres regados por todos lados y la ayuda es insuficiente; además conforme pasan las horas, la situación será más complicada, pues habrás escasez de agua y alimentos y se teme la aparición de enfermedades.

La comunidad internacional se empieza a movilizar, pero debido a la magnitud de la catástrofe, lo más importante será la rapidez en que esta ayuda llegue.

Es el terremoto más fuerte que afecta a este país, el más pobre del continente, y se espera la colaboración de todos para poder ayudar a reconstruir el país y sanar las heridas de su pueblo, frente a esta gran catástrofe, la más grave de toda su historia.

Ecuador ya envió las primeras ayudas: personal calificado para ayudar al rescate de los sobrevivientes, personal médico y paramédico; además de canes amaestrados para la búsqueda de sobrevivientes y también toneladas de alimentos, medicinas y agua.

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana hizo un llamado para que la gente done tanto dinero como bienes para ser enviados lo más urgente a la zona de desastre.

La Cruz Roja por su parte hace un llamado a la población para que done sangre y poder así ayudar a los miles de damnificados de este pequeño y sufrido país.

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