Rafael Correa, el poder, la prensa y el dinero

Todo hombre puede sobreponerse a la adversidad, pero conoceréis su carácter cuando tenga poder. (Abraham Lincoln).

Rafael Correa supo sobreponerse a la trágica muerte de su hermana, a la ausencia de su padre y a las dificultades de un hogar con una sola cabeza, la madre. Su disciplina e inteligencia le llevaron a graduarse en universidades internacionales. Sus principios cristianos le condujeron a servir a los que no tuvieron sus mismas oportunidades. Su carisma y sus dotes de comunicador le permitieron ganar las elecciones y despertar en los ecuatorianos la esperanza de cambiar la forma de hacer política. Queríamos que “se vayan todos” por estar “enloquecidos por el dinero” y “manipular las instituciones”.

artículo sobre Rafael Correa
Rafael Correa asume el poder: año 2007

No obstante, tras cuatro años en el poder, Rafael Correa dejó de ser el misionero desprendido de Zumbahua y daría la impresión de que ha enloquecido por el dinero: ya ganó 600 mil dólares en un juicio; ahora ha demandado 80 millones de dólares a diario El Universo, tiene otro juicio millonario a los autores del libro El Gran Hermano, y también ha amenazado con demandas al Wall Street Journal de Estados Unidos y El País, de España, como si la honra tuviera precio en metálico. No interesa si por justificar su desmesura, el Presidente sostenga que donará el dinero al Yasuní. Puede donarlo a los niños pobres de África o a los de Bélgica, es su dinero.

Igualmente en este tiempo hemos visto al Presidente demoler la poca institucionalidad que quedaba en el país, afectando la independencia de los poderes públicos: eliminó al Congreso, captó el Tribunal Constitucional, la Fiscalía y ahora la Función Judicial. Finalmente, y a pesar de contar con varios canales de televisión, tres periódicos y varias radios para difundir su punto de vista, está empeñado en someter a la prensa independiente, el último resquicio libre de su influencia. ¡El poder ha dibujado el verdadero carácter del Presidente!

Con un ataque monotemático, Correa ha convertido a la prensa independiente en su enemiga: “La prensa es corrupta”. No hay forma de convencerlo de lo contrario, no quiere pensar que el periodismo puede ser el mejor antídoto para la corrupción, la complacencia y la mediocridad, que se instalan en los corrillos del poder. ¿Acaso no fue la prensa la que reveló los contratos de su hermano? ¿No le acompañó durante el aciago 30-S? ¿No le informó sobre los neonatos muertos en hospitales públicos? Etc., etc. Aparentemente el Presidente no comprenderá que el periodismo no puede estar jamás al servicio de su gobierno ni de ningún gobierno, porque es “la confrontación descarnada con la realidad”, como dice Gabriel García Márquez, pilar de la izquierda latinoamericana.

editorial sobre Rafael Correa
Rafael Correa. año 2011

Perseguir a la prensa independiente y exigir demandas desproporcionadas ha dañado la imagen del Presidente y del país en el mundo, que lo mira como un autócrata y al Ecuador como una “banana republic”, pero no acallará a la prensa. El periodismo está formado en su mayoría por individuos honrados y bien intencionados y aunque también hay aquellos que están prestos a halagar al poder, mercenarios de siempre de gobiernos de turno. Sin embargo, los periodistas auténticos nunca seremos esclavos del poder y en las horas oscuras mantendremos la antorcha que recibimos de Eugenio Espejo, Juan Montalvo, Raúl Andrade, Alejandro Carrión, Teodoro Alvarado, Carlos Pérez, Jorge Mantilla, entre muchos, que no olvidaron el principio del “mejor oficio del mundo”: buscar honestamente la verdad.

Tomado de: Revista Vistazo (autor: Patricia Estupiñan)

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