El petróleo roza los 120 dólares por la escalada de la guerra en Oriente Medio

La guerra contra Irán elevó este lunes 9 de marzo de 2026 la presión sobre los mercados internacionales, después de nuevos ataques y disrupciones en instalaciones energéticas y rutas clave de transporte. El impacto más visible se sintió en el precio del petróleo, que superó los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022 y llegó a rozar los 120 dólares durante la jornada, antes de moderar parte de ese avance.

La escalada también golpeó a las bolsas, alimentó temores sobre inflación y encareció el transporte energético en un momento en que el mercado evalúa cuánto puede prolongarse la crisis. El foco está puesto en el estrecho de Ormuz, paso por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial, y en las consecuencias que un bloqueo más prolongado podría tener sobre la oferta de crudo, gas y combustibles refinados.

El crudo se dispara y revive el temor a un shock energético

El Brent, referencia internacional, llegó a subir por encima de los 119 dólares por barril, mientras el WTI también rebasó los 100 dólares. Más tarde, ambos contratos recortaron parte de sus ganancias, pero se mantuvieron en niveles no vistos desde hace más de tres años y medio. La subida responde al deterioro del panorama en Oriente Medio, donde la guerra ha afectado producción, almacenamiento y envíos de hidrocarburos.

La preocupación inmediata del mercado no se limita a la producción. También pesa la interrupción del transporte marítimo y el riesgo de que siga restringido el flujo de cargamentos por Ormuz, una arteria clave para el suministro de petróleo y gas natural licuado hacia Asia y otras regiones. Ese escenario elevó el costo de cobertura, las primas logísticas y la incertidumbre sobre las próximas semanas.

El precio del petróleo de dispara hasta los 120 dólares
El crudo rozó los 120 dólares por la escalada del conflicto en Oriente Medio

Asia y Europa sienten el golpe en bolsas y energía

La reacción de los mercados fue inmediata. En Asia, las acciones cayeron con fuerza y Corea del Sur anunció un tope al precio de los combustibles para amortiguar el golpe sobre su economía, altamente dependiente de las importaciones de energía. En Europa, la tensión se trasladó tanto al petróleo como al gas, con nuevas alertas sobre costos industriales y abastecimiento.

El encarecimiento de la energía amenaza con trasladarse a la economía real. Un petróleo más caro eleva los costos del transporte, presiona los combustibles y complica la previsión de inflación, mientras una prolongación del conflicto podría deteriorar el crecimiento global. Esa combinación inquieta especialmente a economías importadoras y a sectores industriales intensivos en energía.

El gas gana protagonismo por la crisis de Qatar

Además del petróleo, el gas natural licuado -GNL- se convirtió en otro punto crítico. La paralización de la licuefacción de gas de Qatar tras ataques y bloqueos vinculados al conflicto disparó la competencia por cargamentos entre Asia y Europa y llevó los precios del gas y del transporte de GNL a varios años de máximos.

Para Europa, el problema tiene una dimensión estratégica. Alemania reactivó un grupo de monitoreo del mercado gasífero ante la posibilidad de más tensiones en precios y suministro, mientras persiste la preocupación por el impacto que un gas caro puede tener sobre industrias como la química y la siderúrgica.

Las reservas estratégicas entran en la discusión

Frente al salto del crudo, el G7 analizó la posibilidad de liberar reservas de emergencia, aunque hasta el cierre de la jornada no había una decisión definitiva. Los países del grupo se declararon listos para usar las herramientas necesarias si la crisis empeora, mientras la Agencia Internacional de la Energía respaldó la discusión sobre una eventual liberación coordinada.

Los países miembros de la AIE deben mantener reservas equivalentes a al menos 90 días de importaciones netas, y en conjunto cuentan con más de 1.2 mil millones de barriles en reservas públicas, además de unos 600 millones en existencias de la industria. Por ahora, la evaluación dominante es que no existe una escasez física inmediata en Europa o Estados Unidos, pero sí un fuerte riesgo de disrupción si el conflicto se prolonga.

Qué puede pasar con el precio del petróleo

El mercado sigue moviéndose al ritmo de dos variables: la duración de la guerra y el grado de afectación sobre la infraestructura energética y el tránsito marítimo. Varias proyecciones del sector advierten que los precios del crudo, especialmente los refinados, podrían incluso superar niveles récord recientes si los flujos por el estrecho de Ormuz continúan deprimidos durante varias semanas.

Otras estimaciones del mercado señalan que un agravamiento del conflicto sobre instalaciones clave de exportación iraníes podría generar un nuevo salto de precios y ampliar el daño sobre la oferta global. Con ese telón de fondo, el petróleo se mantiene como el termómetro más sensible de una guerra que ya dejó de ser un episodio regional para convertirse en un factor de riesgo económico internacional.

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