Lasso entrega la Súper de Bancos a un correísta

¿Cómo va a explicar Guillermo Lasso al país que el correísmo se dio el gusto de elegir a uno de los suyos, como superintendente de Bancos, de una lista de candidatos enviada por él?

La versión que se ventila desde Carondelet, según la cual Raúl González (segundo de la terna de la que Rosa Matilde Guerrero fue eliminada) se «viró» a última hora y pactó con la alianza de correístas y socialcristianos en el Consejo de Participación y Control Social, Cpccs, es difícil de tragar. Resulta inexplicable, entre tantas razones, que nadie en el Gobierno haya sido capaz de darse cuenta de que González llegaba a la terna adornado con antecedentes tan comprometedores como ser liquidador del Banco Territorial (nunca vio algo raro en ese banco a pesar de sus vínculos con Álex Saab) y tener contratos con el Estado, como se supo durante su elección cuando ya todo estaba jugado. Pero también porque es inadmisible que en la terna presentada por un gobierno, donde sobran expertos en temas bancarios, nadie lo hubiera conocido. Basta escucharlo dos minutos (por lo que se vio en su comparecencia) para saber de qué patas cojea el nuevo Superintendente. Peor aún si se considera que en medios financieros, González tenía la fama de haber sido puesto durante el gobierno de Lenín Moreno como liquidador del Banco Territorial, para tapar los escándalos por los depósitos y supuesto lavado de capitales hechos por Álex Saab.

La elección de González fue, en realidad, digna de una parodia de la que nadie sabe quién escribió. Todo se remonta a la descalificación de Rosa Matilde Guerrero, que encabezaba la lista. El correísmo, en un operativo en el que se metió de cabeza, logró empujar a dos consejeros, Hernán Ulloa (Presidente del Cpccs) y Francisco Bravo para que descalificaran a Guerrero sumándose a los consejeros Juan Javier Dávalos y David Rosero, que son parte de la alianza de filiación correísta y socialcristiana que hay en el organismo.

Tan pronto Guerrero fue descalificada por esos cuatro votos, el consejero del correísmo, Juan Javier Dávalos, empezó a encontrar méritos inconmensurables a González: joven, preparado e independiente del Ejecutivo a pesar de llegar en su terna, dijo. En redes, correístas como el asambleísta Ferdinan Álvarez también vio en González la mejor opción posible para el cargo.

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Artículo de Martín Pallares: «Lasso entrega la Súper de Bancos a un correísta»

A pesar del encanto que despertó en el correísmo, González no logró superar su comparecencia ante el Cpccs y no tuvo los votos necesarios para ser designado. Pero, ¡oh sorpresa!, operó el milagro y hoy se aprobó que se volviera para ser escuchado durante diez minutos más. No había hablado ni cinco y ya tenía los cuatro votos necesarios para ser elegido. La resolución para nombrarlo como Superintendente fue presentada por David Rosero y apoyada por Juan Javier Dávalos, Francisco Bravo (hasta hace poco de la mayoría anti correísta) y Sofía Almeida.

La sesión tuvo momentos de parodia insuperables. Por ejemplo al final, Ulloa presentó argumentos contundentes para que se descalifique a González. Sacó documentos donde se prueba que tiene contratos con el Estado y, consecuentemente, mintió cuando hizo el juramento de no tener impedimentos legales. Asimismo, demostró que sigue siendo representante del Banco Territorial, con lo que se demuestra sus conflictos de interés. Ulloa sostuvo que la votación de hoy necesitaba cinco votos por ser una reconsideración de algo que ya se trató en la sesión de ayer. Sin embargo, no hizo algo que puede hacer el Presidente de cualquier organismo colegiado como el Cpccs, aunque sea para ganar tiempo y pelear lo que parece inevitable: suspender la sesión hasta el día de mañana. No lo hizo, a pesar de que en su intervención advirtió que se estaba cometiendo una irregularidad y una irresponsabilidad con el país. Gran parodia de algo que estaba concertado.

También fue extraña la proclamación de los resultados: el Secretario primero dijo que la resolución necesitaba cinco votos y que no los tuvo y luego, en una segunda proclamación después de destempladas protestas de Sofía Almeida, dijo que había sido aprobada. La sesión terminó cuando el Secretario dijo a Ulloa que no había más puntos pendientes en el orden del día. En ese momento, la transmisión se interrumpió sin que se viera el desenlace. Sin embargo, a las 16:54, llegó al chat de los periodistas el boletín del Cpccs informando que González había sido nombrado como Superintendente de Bancos. El hecho se consumó, felizmente para los correístas y sus aliados.

La designación de Raúl González fue un bocado para el correísta Juan Javier Dávalos, la socialcristiana Sofía Almeida y el emepedista David Rosero que es parte de esa alianza. Los tres se dieron gusto al recordar que el elegido fue candidatizado por el gobierno. «No comprendo que en el Gobierno no estén de acuerdo con esta elección, si el candidato es de ellos» -dijo con impostada sorpresa Sofía Almeida-. «Si no lo están es porque sus asesores no pueden hacer ni una terna».

González llega al cargo en circunstancias excepcionales. Sobre su administración recaerá, por ejemplo, sacar a la luz la supervisión, hecha por la Superintendencia de Bancos, de los estados financieros del Biess que, de lo que se sabe, son terriblemente comprometedores con las administraciones correístas. Lo mismo ocurre con la situación de la seguridad social de la Policía, donde hay fraudes superiores a los mil millones de dólares cometidos sobre todo durante el correato.

El correísmo hizo un buen negocio hoy. A Lasso y a su gobierno les resultará muy complicado decir al país que no. Y complicado también sostener que no hay acuerdo con el correísmo de por medio, porque, como se dijo en redes, lo que pasó es una invitación a pensar que sí lo hay.

Autor: Martín Pallares

Fuente: 4 Pelagatos

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