Ingenuos o bobos

Quienes creyeron que Maduro y su banda dejarían el poder por la fuerza de los votos, merecen los calificativos del titular de este comentario. La realidad demuestra que cuando estos animales humanos captan el poder, no lo sueltan. A él se aferran con manos y dientes hasta que los eche una masiva reacción popular.

Se comprueba que no gana quien obtiene la mayoría de votos, sino quien los cuenta. El Consejo Nacional Electoral de Venezuela declaró la noche del domingo 28 el triunfo de Maduro con el 51,20 por ciento de los votos, mientras al candidato de la oposición se le asignó el 44,20%. Los primeros en felicitar al dictador venezolano fueron sus compinches: Putin, Xi Jinping, Ortega y Correa. Hasta el momento de escribir esta columna no lo habían hecho los otros dictadores de América Latina: Castro – Díaz Canel que han destrozado Cuba por 65 años, y la pareja Daniel Ortega y Rosario Murillo, que desde enero de 2007 asolan Nicaragua.

Maduro y sus títeres del Consejo Electoral, de la Asamblea Legislativa, de la fiscalía y de las cortes impidieron la candidatura de María Corina Machado, aquella mujer ejemplar por su patriotismo y valentía, luego de tres precandidatos más de la Unidad Democrática y finalmente dieron paso a la candidatura del exembajador Edmundo González. Pero eso no fue todo, pusieron todo obstáculo imaginable a la campaña de González, al punto de sancionar al hotel o restaurante que atendían a los opositores; impidieron el voto de los venezolanos en el exterior (alrededor de 8 millones) que favorecerían mayoritariamente a la oposición, crearon una papeleta con 11 fotografías de Maduro (una por cada partido que le apoyaba), impidieron la presencia de observadores internacionales, y como pese a esas triquiñuelas -varias de un cinismo grosero– perdía Maduro, adulteraron los resultados para el triunfo del dictador.

Y el cinismo de Maduro engañó a varios gobiernos, incluyendo los de España, Estados Unidos, Noruega y otros, que auspiciaron diálogos y hasta suspendieron sanciones en busca de una salida democrática. El “triunfo” de Maduro era indudable, pues como Putin, Xi, Ortega, Castro, Kim Jon-un y otros sátrapas semejantes, se eternizan en el poder, adulterando la voluntad de los ciudadanos y eliminando a posibles opositores. De manera que sobran discursos modositos y “profundas preocupaciones” que no afrontan la realidad. ¿El mundo continuará permitiendo a estos capitostes sojuzgar y esquilmar a sus pueblos?

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Artículo de Francisco Rosales Ramos: «Ingenuos o bobos»

Autor: Francisco Rosales Ramos

Fuente: El Comercio

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