La Iglesia de La Compañía representa una de las obras clásicas de la comunidad de los jesuitas, realizada bajo la supervisión arquitectónica de quienes fueron formados en este arte. Se ha dicho siempre que la Iglesia de La Compañía es una de las mayores maravillas del arte barroco.
Su fachada frontal está completamente tallada en piedra con seis columnas salomónicas y pilastras al estilo romano, esculturas torneadas y varias molduras. Tiene puertas laterales y en la cornisa se divisa a la Virgen de la Inmaculada. El tallado en piedra es motivo de admiración por su exactitud y detalle.
En el interior, la ornamentación en pan de oro es espectacular, cada rincón tiene detalles dignos de ser admirados, como el torneado de las columnas interiores, los tallados en madera en las capillas y el altar mayor. Las tribunas y el coro son obras de Legarda en las que se nota la dedicación del artista, así como el altar mayor, con la Santísima Trinidad, y las pinturas de Goríbar, donde se aprecia la pintura colonial colorista en esencia, especialmente en su obra de los profetas.
La construcción de la iglesia contó con el patrocinio de la Compañía de Jesús, inició en el año de 1605 y concluyó en 1765.

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