El «valor» de una vida

La muerte se ha convertido en el Ecuador en una mercancía más. Sí, es verdad, la muerte vende y vende bien. Todos los noticiarios de televisión abren cada día con las noticias de las muertes ocurridas en las últimas horas, y mientras más violentas y macabras mejor aún. Inclusive los medios «públicos» y los incautados que se hallan en manos del gobierno no se libran de éstas prácticas, a pesar de que en estos medios se practica el control de algunos contenidos.

El ‘valor’ de una vida

Estamos ya muy cerca de las celebraciones por las Fiestas de Quito y seguramente se hablará del respeto a la vida de los toros, de la prohibición del ingreso de menores a estos «espectáculos», y la difusión de estas imágenes solo a partir de las 22h00. Estamos de acuerdo con todas estas medidas, inclusive un canal fue sancionado y estuvo algunos días clausurado por pasar estas imágenes fuera del horario establecido; pero quién controla el bombardeo diario de imágenes de muerte y dolor a cualquier hora del día. Antes que pedir respeto por la vida tenemos que exigir respeto por la muerte. Respeto a las víctimas de tanta violencia, a quienes se saca en pantalla sin respetar su privacidad en momentos tan trágicos.  No se respeta a los familiares de las víctimas a quienes se pretende arrancar una entrevista en esos mismos momentos.  Se los vuelve a victimizar, no importa si son menores de edad, personas de la tercera edad, viudas, nada; lo único que interesa es obtener una «exclusiva» y subir el «rating», todo lo demás importa muy poco o nada.  Nadie reclama, nadie protesta, nadie sale a las calles a detener el tránsito para exigir que paren esto. Ni un solo Enlace Nacional para reclamar esto, claro es que no es importante, no da votos, ni produce «beneficios».

A nivel internacional no varía mucho esto, solo está un poco maquillado y el «valor» de la muerte tiene diferentes «tarifas».  La muerte es noticia en primera plana en los grandes medios, pero se manejan diferentes «tarifas».  Para aparecer como titular en los medios internacionales el muerto o muertos deben cumplir con algunos «requisitos», como ser famoso o ser llamativa la forma en que murió.

Un muerto: Para que un solo muerto sea titular tiene que ser muy famoso, al menos tiene que haber sido presidente, cantante, celebridad o alguien muy exitoso.

Diez muertos: Bueno si no es tan famoso, al menos tendría que ser norteamericano o europeo y haber muerto en un tiroteo en una escuela o en algún accidente trágico; si es en un atentado mucho mejor.

Cien muertos: Si no cumple con lo anterior, tendría que ser europeo de segunda, es decir, del este. También vale si es de alguno de los países emergentes como China, Rusia, India, Corea o similares, y debe haber muerto en un tsunami o cualquier evento parecido.

Mil muertos: En este caso tendría que ser latinoamericano o asiático, y tendría que haber fallecido por desastres «naturales» como terremotos, erupciones volcánicas o eventos similares.

Diez mil muertos: Este es el grupo más «devaluado»; corresponde a los habitantes del África y son noticia cuando son víctimas de una guerra tribal, una epidemia por algún virus o una hambruna de dimensiones gigantescas.

Estas son las cifras del dolor y de la muerte, tenemos que hacer algo para cambiar esta cruel realidad.  Parece difícil, pero si no denunciamos y reclamamos esto no cambiará.  Podemos pensar que una sola persona no puede hacer nada, pero si nos unimos lograremos realizar cambios, aunque sean pequeños en apariencia. En mi caso al menos he tomado una decisión que puede ser el inicio de algo: escribir estas notas y apagar el televisor, he dejado de ver noticieros que irrespetan el valor de la vida desde hace algún tiempo y no los volveré a ver hasta notar que haya algún cambio profundo respecto a este tema.

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