El cuento chino de la nueva mayoría

En una de las que será de sus últimas intervenciones en la Asamblea, porque pronto renunciará para ser candidato a la Alcaldía de Quito, Pabel Muñoz contó un cuento chino. Al presentar la candidatura a la primera Vicepresidencia de Marcela Holguín, dijo que la Asamblea, bajo el control de la mayoría correísta, socialcristiana y de las disidencias de la Pachakutik y la Izquierda Democrática, recuperará la credibilidad que está por los suelos: en el 3%, según él.

En el relato del correísta, todo está comenzando a mejorar porque el presidente Virgilio Saquicela «está haciendo bien las cosas». Lo dijo, quizá pensando en cómo ha tratado de tapar el hackeo del sistema de voto electrónico o cómo ha impedido que se ventilen en la Asamblea los acosos a legisladores que no quisieron destituir a Guillermo Lasso: eso incluye el intento de asesinato a Gissella Molina. Saquicela no ha hecho mucho más que eso.

Pabel Muñoz echó un cuento chino. Levantar la credibilidad de la Asamblea es más difícil que resucitar a un muerto y eso es algo, además, que le importa un pepino a la mayoría. Lo que le interesa, lo único que explica que se haya consolidado para sacar de sus cargos a Guadalupe Llori y a Yeseña Guamaní -con el pretexto ridículo de haber  presentado una moción-  es alzarse con las instituciones del Estado que les son clave para su agenda política.

Levantar la credibilidad es difícil, para comenzar, por un tema de tiempo. En mayo de 2023 habrá que nombrar nuevas autoridades de la Asamblea y, para entonces, este operativo del correísmo y el PSC llegará a su fin. Diez meses no son suficientes para sacar adelante leyes populares que les permita levantar cabeza. Correístas y socialcristianos no tienen presentado un solo proyecto de ley que haya superado el primer debate. La única iniciativa que tienen en carpeta es derogar la reforma tributaria, que entró en vigencia por el imperio de la ley gracias al correísmo. Pero los impuestos temporales que esa norma estableció, posiblemente habrán sido cobrados para cuando entre en rigor la derogatoria. Por el lado de la legislación es muy poco el margen de acción tendrán los que ayer se pintaron como los legítimos salvadores de la Asamblea.

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Artículo de Martín Pallares: «El cuento chino de la nueva mayoría»

¿Si no van a poder sacar leyes populares qué les queda para mejorar la imagen? La Fiscalización. Pero eso tampoco es pan comido: salir a destituir ministros no garantiza puntos de popularidad o, al menos, no en la cantidad que se requiere. Además, las contradicciones ideológicas en el interior de esta mayoría impiden ciertos consensos fiscalizadores: el PSC, por ejemplo, no censurará a los ministros de Interior y Defensa, pues su discurso ha estado enfocado en la seguridad y en la capacidad de Estado de imponer el orden. Al correísmo le tocará buscar la cooperación del bloque de Pachakutik, como ayer ocurrió en la aprobación de una ley de comunicación con censura previa, como la Ley Mordaza que impuso el correato. Eso no garantiza los 92 votos necesarios.

La nueva mayoría, que ayer tanto festejó su llegada al poder en la Asamblea con cantos, selfies, gritos de ¡viva Correa! y ¡viva la Conaie!, tiene problemas para articular un plan de trabajo. Ni siquiera con la llegada del «animalismo» a la Vicepresidencia, como anunció Marcela Holguín, podrá levantar al muerto. Se demoraron 56 días en acordar quiénes serían las nuevas autoridades.

Lo que sí puede hacer la nueva mayoría es tomar el control de los organismos del Estado. Correístas, socialcristianos y disidencias de la ID y PK coinciden en consolidar el control del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, Cpccs, para tener un Contralor a su medida y quién sabe si también un nuevo Fiscal de la Nación. Quieren además escoger a los próximos consejeros del Consejo Nacional Electoral y, para controlar la justicia, censurar a ciertos vocales del Consejo de la Judicatura.

Para esta mayoría es más importante, que levantar su credibilidad, montar una comisión de la verdad; reivindicación en la cual no ha cejado Rafael Correa. Los amigos Darwin Pereira, segundo vicepresidente les interesará, seguramente, promover otra amnistía para todos los acusados de las jornadas violentas de junio pasado. Limpiar procesos penales ahora también une a correístas y seguidores de Leonidas Iza

Pabel Muñoz lanzó, entonces, un cuento chino con el único propósito de hacer creer que al correísmo le preocupa la imagen institucional de la Asamblea. Una cortina de humo: tuvieron algo más de un año y no hicieron el más mínimo esfuerzo. Para eso no capturaron el mando de la Asamblea. 

Autor: Martín Pallares

Fuente: 4 Pelagatos

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