Día de la Independencia de Ecuador│10 agosto 1809

El 10 de Agosto de 1809 tiene su rubricación en el sacrificio del 2 de Agosto de 1810. Se cumplía esa ley que dice los “Los cimientos de la Patria para que sean perdurables tienen que amarse con sangre”. Así sucedió con la masacre de los mártires del 2 de Agosto de 1810 y efectivamente, siguiendo el ejemplo de Quito el 18 de Abril de 1810 lanza su grito de Independencia Caracas, el 25 de Mayo se rebela Buenos Aires, Bogotá el 20 de Julio, México el 16 de Septiembre y Santiago de Chile el 18 del mismo mes. Toda América era un incendio cuya chispa original brotó del valeroso pecho de los hijos de Quito corazón y cerebro de nuestra nacionalidad, ostenta el derecho de primogenitura en la vida de las naciones hispanoamericanas que nacían en la vida republicana.

Día de la Independencia de Ecuador
10 de Agosto de 1809

La resolución tomada por unos cuantos patriotas de ser libres y conseguir la libertad a su Patria, los impulso a dar el “Primer Grito de Independencia Hispanoamericana”. Este movimiento Americanista estuvo alentado por ese hombre extraordinario, sociólogo, humanista que dio brillantez al mundo intelectual del siglo XVIII, Eugenio Espejo; con su influencia incitó a dar este paso decisivo para el futuro de América Hispana, cuyos deseos se plasmaron en realidad en la madrugada del 10 de Agosto de 1809. Este levantamiento constituyó para derrocar al poder español. Quito escogido por muchos políticos y estadistas.

Esta vez perseguido; pero el valor de los quiteños demostrado en tal ocasión alcanzó el imponderable título de Quito “LUZ DE AMÉRICA«. Pues, con la decisión tomada en aquella fecha se suscitaron continuos sacrificios para los quiteños que culminó el episodio con la matanza del grupo de patriotas en el Cuartel Real de Lima el 2 de Agosto de 1810, para obtener los furos admirables que América apetecía.

Juan de Dios Morales fue cerebro del movimiento, alma y enérgico brazo del 10 de Agosto de 1809; veamos lo que sucedió:

En la noche del 9 de Agosto hubo gran actividad de los patriotas y pueblo en general de Quito; desde los más recónditos lugares de la ciudad y al amparo de las sombras de la noche, convergían todos hacía el lugar que se indicó de antemano, la sala de residencia de doña Manuela Cañizares, en la casa de El Sagrario junto a la Catedral Metropolitana de Quito, que esta distinguida matrona la arrendara. Constituidos en asamblea procedieron a la organización de una Junta Soberana de Gobierno, resuelto elegido Presidente de ella el Marqué de Selva Alegre don Juan Pío Montúfar y Vicepresidente el Obispo Dr. José Cuero y Caicedo; Secretarios de Estado; de lo interior, Dr. Juan de Dios Morales; de Gracia y Justicia, Dr. Manuel Quiroga de Hacienda, don Juan Larrea. Al día siguiente, 10 de Agosto de 1809, muy por la mañana, el Dr. Antonio Ante, conducía personalmente un oficio de la Junta Soberana de Quito para el Presidente de la Real Audiencia don Manuel Urriez, Conde Ruiz de Castilla explicándole que había cesado en sus funciones y dándole a conocer los motivos de la transformación política. Enseguida, la guarnición comandada por don Juan Salinas, a la Plaza principal, dando vivas a la Junta Soberana de Gobierno. Pocos días después se convocó a un Cabildo abierto el 16 de Agosto de 1809 que se celebró en la Sala de San Agustín, concurriendo nobles y ricos como diputados de los diversos sectores de Quito lugar en el que nació la LIBERTAD AMERICANA, allí se firmó el ACTA DE INDEPENDENCIA DE QUITO. La decidida acción de Montúfar, Quiroga, Morales, Ante, Larrea, Salinas y otros esforzados patriotas, excedió los límites del simbolismo o futuro lirismos de la declamación o frase hueca, colocando con efectividad el primer hito de la independencia latinoamericana.

Que la Bandera de la Libertad del 10 de Agosto de 1809 flamee como supervivencia del espíritu de nuestro pueblo ecuatoriano y de los héroes que escribieron en esta fecha una página de la de nuestra Historia.

La insurrección del 10 de Agosto de 1809 fue un movimiento revolucionario de esencia político jurídica emancipadora. Quito sembró la semilla y América siguió el ejemplo. Era la voz de una colonia oscura que se eleva en medio de todo un continente que todavía estaba fuertemente encadenado a la corona de España.

Loor a Quito “LUZ DE AMÉRICA”.

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