El chocho o lupino andino, conocido científicamente como Lupinus mutabilis, volvió a ganar protagonismo en el debate científico internacional por su valor nutricional, su potencial en la salud humana y su aporte a una agricultura más sostenible. Este cultivo ancestral fue uno de los temas centrales de la XVII Conferencia Internacional de Lupino, realizada del 1 al 5 de junio de 2026.
El encuentro fue organizado por la Universidad San Francisco de Quito, la Asociación Internacional de Lupino y el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias. Durante el congreso participaron investigadores, académicos, representantes de la industria y productores internacionales, quienes analizaron los avances científicos relacionados con este grano andino y sus posibles aplicaciones frente a los desafíos actuales de alimentación, salud y sostenibilidad agrícola.
Chocho: un alimento andino con alto contenido de proteína vegetal
Durante la conferencia se presentaron estudios que destacan el valor nutricional del chocho. De acuerdo con las investigaciones expuestas, este grano contiene cerca del 40 % de proteína vegetal, además de calcio, fósforo, hierro y fibra.
Estas características lo ubican como una alternativa alimentaria de alto valor nutricional, especialmente en un contexto global marcado por la búsqueda de fuentes de proteína más sostenibles y accesibles. El lupino andino también fue presentado como un alimento con potencial para fortalecer la seguridad alimentaria y diversificar las dietas.
Los especialistas resaltaron que el chocho no solo forma parte de la tradición alimentaria de los pueblos andinos, sino que también puede responder a nuevas demandas de consumo relacionadas con productos naturales, funcionales y con mayor aporte nutricional.

Estudios analizan su relación con la diabetes y la salud cardiovascular
Uno de los puntos más relevantes de la conferencia fue el análisis del posible impacto del consumo de chocho en la prevención y control de enfermedades crónicas. Las investigaciones compartidas durante el encuentro señalaron que sus compuestos bioactivos pueden contribuir a mejorar la sensibilidad a la insulina.
También se expuso que el consumo de lupino andino podría ayudar a regular los niveles de glucosa en personas con diabetes tipo 2. Estos hallazgos fueron presentados como parte del creciente interés científico por estudiar alimentos funcionales con efectos positivos en la salud metabólica.
En el ámbito cardiovascular, los especialistas destacaron su bajo índice glucémico, su aporte de fibra dietética y la presencia de grasas consideradas beneficiosas. Estos componentes han reforzado el interés por incluir al chocho dentro de dietas orientadas a mejorar la calidad nutricional de la alimentación.
El lupino andino gana espacio en la innovación alimentaria
El congreso también evidenció el avance del chocho en la industria alimentaria. Representantes del sector productivo presentaron desarrollos elaborados a partir de este cultivo, entre ellos harinas, bebidas vegetales, snacks, suplementos nutricionales y otros alimentos funcionales.
Estas aplicaciones están ampliando las oportunidades para la agroindustria y abriendo nuevos espacios para el chocho en mercados nacionales e internacionales. El creciente interés por productos sostenibles, nutritivos y de origen vegetal ha impulsado el desarrollo de nuevas líneas de producción basadas en el lupino.
La diversificación de productos derivados también permite que el chocho llegue a nuevos consumidores, más allá de su uso tradicional en la gastronomía andina. Este proceso está vinculado con la búsqueda de alimentos que combinen valor nutricional, identidad cultural y posibilidades de industrialización.
Un cultivo clave para la sostenibilidad agrícola
Además de sus beneficios nutricionales, el lupino andino fue destacado por su aporte a la sostenibilidad agrícola. Los especialistas señalaron que este cultivo tiene capacidad para fijar nitrógeno en el suelo, lo que puede ayudar a reducir la dependencia de fertilizantes químicos.
También se resaltó su adaptación a zonas de altura y a condiciones ambientales complejas. Estas características lo convierten en una opción relevante para sistemas agrícolas más resilientes, especialmente en regiones andinas afectadas por la degradación de los suelos y la variabilidad climática.
El chocho fue presentado como una alternativa agrícola con potencial para contribuir a la adaptación frente al cambio climático. Su cultivo puede integrarse en estrategias productivas que buscan mejorar la fertilidad del suelo y reducir el impacto ambiental de la agricultura.
El resurgimiento del chocho genera nuevas oportunidades rurales
La conferencia también abordó el impacto social y económico del crecimiento de la demanda de chocho. La diversificación de productos derivados está generando nuevas oportunidades de ingresos para pequeños productores, mujeres y organizaciones comunitarias.
El resurgimiento de este alimento ancestral también está fortaleciendo la identidad cultural andina. Investigadores y representantes del sector productivo destacaron la importancia de vincular el conocimiento tradicional con la investigación científica y la innovación alimentaria.
La Universidad San Francisco de Quito destacó el desarrollo de este encuentro internacional como parte de su impulso a la investigación, la innovación y el intercambio de conocimientos entre la academia, el sector productivo y la comunidad científica internacional.


