El niño hincado junto al cuerpo de su abuelo muerto a balazos. No hay palabras que hagan justicia a lo absurdo del suceso.
¿Se podría creer que eso está desconectado del sistema político? Tengo la certeza que son fenómenos íntimamente vinculados. La descomposición de las instituciones es una premisa básica para la obliteración de nuestra calidad de vida.
El hombre es un lobo para el hombre. El ecuatoriano se está volviendo un lobo para el ecuatoriano. Retornamos a la barbarie de los humanos de las cavernas. Para superar ese estado se inventaron una serie de convenciones: la ley, las cárceles, los controles, la democracia, etc. Por ello se me parte el alma al ver al criminal de Glas salir orgulloso y radiante de la cárcel.
Con su salida se rompe totalmente el sistema. Ni siquiera un delincuente condenado con sentencia – sobre la que ya no caben más recursos – es adecuadamente castigado. En contraste a su sonrisa torcida y su alegría exultante, llevo en mi mente la imagen del niño abrazado al cuerpo de su abuelo. Las dos imágenes juntas, contrapuestas, describiendo el momento que vivimos, ilustrando el tipo de país que construimos, en el que intentamos sobrevivir.

Señor Presidente, su primer rol -aquel por el que le juzgaremos primeramente – es la defensa de las premisas básicas que permiten la vida en común. Si los delincuentes son liberados, esos fundamentos se rompen, la vida en este país se vuelve inviable.
El Ecuador no es un fenómeno de la naturaleza, es una ficción intelectual, es un proyecto de vida en común. Y, para que podamos vivir juntos – entre extraños – necesitamos un mínimo de convenciones. Sus esfuerzos por impulsar las exportaciones valdrán nada, el nivel de reservas en los bancos serán absurdamente irrelevantes, sus reformas tributarias una anécdota irrisoria, si usted permite que la ley se acabe, si bajo su mando el reo más ilustre de la historia reciente del Ecuador – y posiblemente de toda la historia republicana – salga libre a gozar de la vida. Justo lo que le acaban de arrebatar al desgraciado niño ibarreño.
Autor: Juan Esteban Guarderas
Fuente: El Comercio


SINCERAMENTE SE NECESITA TENER UNA PÉSIMA EDUCACIÓN DE HOGAR
UNA PÉSIMA EDUCACIÓN ACADEMICA
PARA PODER DECIR QUE LOS 2 HECHOS SON IGUALES !!!!
AL UNO JUZGARON PON VENGANZA POLITICA Y MAYORÍA DE VOTOS EN LOS JUZGADOS
AL PADRE ASESINA ES POR QUE LAS LEYES SON MUY LEVES LOS DELINCUENTES DICEN
QUE SE RIEN DE LOS CASTIGOS QUE RECIBEN.
SI DEBE HABER REMEDIO PERO USTEDES NO LO PRACTICAN