Yunda, ¿dijo usted caretuco?

Mandado hacer, no hubiera salido tan bien. Pero hoy se logró con el concurso de María Isabel Carmigniani de Teleamazonas. En 29 minutos -puede parecer largo pero el compendio vale la pena- Jorge Yunda se retrató sin esconder nada entre los pliegues.

Se esperaba que apareciera tras la remoción como alcalde que votaron 14 de los 21 concejales de Quito. Y apareció con la versión edulcorada que quiere dejar en la retina de los quiteños. No lo remueven por actos de corrupción sino por bagatelas. Imagine usted: no haber dado un informe presencial, cuando lo hizo virtualmente, obligado por la pandemia. Y así. Desproporcionado, ¿no? Y, además, nada imparcial, pues el beneficiario directo, Santiago Guarderas, votó contra él. Con ese precedente, Yunda concluye: removerlo es un grave precedente para la democracia. El precedente no es él y sus atentados contra la ética y la fe pública. Para él, el problema está en que no lo dejan seguir gobernando Quito con las reglas de Ciudad Gótica.

Ese es el nuevo relato de Yunda. Que los 14 votos que lo remueven son el resultado del proceso animado por Carolina Moreno y Jessica Jaramillo. No dice que ese proceso es la gota de agua de un hartazgo motivado por la ineficiencia y las diferentes muestras de corrupción que arrastra desde que llegó al municipio. Hartazgo agravado en los últimos meses por la compra de pruebas de detección de Covid cuya baja sensibilidad lo obligó incluso a cambiarlas, los chats con pruebas de corrupción encontrados en el teléfono de su hijo, la inacción en el tema del metro, la rotación de altos funcionarios en empresas bajo sospecha de graves irregularidades…

Hoy Yunda prefiere decir que él se va del municipio solamente por bagatelas, expuestas por dos mujeres, en un operativo planeado por los concejales para repartirse el municipio. No se va por ineficiente, estar bajo una investigación, portar un grillete, tener un hijo desaparecido del mapa (no dijo dónde está), un secretario de salud huido, funcionarios suyos investigados… De todo eso él nada sabe. Nada hizo. Nada vio.

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Artículo de José Hernández: “Yunda, ¿dijo usted caretuco?”

Él repite ese relato porque sabe que hay caídos de la hamaca y políticos sinvergüenzas como Pabel Muñoz, que lo compran y lo promocionan: hay racismo contra Yunda. No lo quieren por su origen. Y lo dice como si recitara un mandamiento. Se entiende: es mejor para cualquiera decirse cholo que ratero. Y habla de su nombre y del abolengo, como si de eso dependiera la excelencia. Richard Carapaz se mofaría; Jefferson Pérez se desternillaría de risa.

No solo hay racismo contra él: Según él le quieren adjudicar problemas y delitos de los cuales no es responsable ni del tufo. Para eso están los gerentes. Las Secretarías de la Alcaldía. Los abogados. Los funcionarios. ¿Acaso no se sabe que él no ve ni los términos de referencia de los contratos? Y concluye: él no responde por nadie. Ahora, si no ve nada, no sabe nada, no decide nada, ¿para qué quiere seguir siendo alcalde?

La respuesta, y está en la entrevista, la da él mismo. Y es contundente: Yunda posee una capacidad inagotable para mentir. Y miente en directo. Síganlo cuando habla de la pavimentación de Quito. Arranca diciendo que desde hace 20 años nadie ha hecho nada en ese campo en la capital. Sube a 30 años, a 40 y termina en 50 años. ¿Qué ha hecho él? Repavimentar. Y cualquiera imagina un número grandioso de kilómetros sin baches, con tapas de alcantarillas, con señalización. Son 120 kilómetros. Lo dice él. 120 kilómetros de 8500 kilómetros de vías que tiene Quito. Yunda puede provocar un ataque cardíaco.

El libreto es el mismo cuando habla de su hijo. Según él cometió un error: chatear con sus funcionarios. Aquellos que han leído esos chats, ahora saben que para Yunda conversar es sinónimo de hacer negocios corruptos, pedir coimas, traficar desde la Alcaldía. Y dice que de él no se habla en esos chats y si se habla es para decir «cuidado se entere mi papá». Es falso. Su hijo habla de él. Y cuenta a proveedores que ya hay cita con el papá para proponer tal o cual producto. Con beneficios para él.

Yunda es impresionante: miente, acomoda, elude sin importarle los hechos. Las pruebas para detección de Covid es un ejemplo: vuelve a decir que tenían la sensibilidad necesaria, que no había sobreprecio, que el contrato se terminó en buena y debida forma porque así lo permitía la Ley Humanitaria. En cuanto a su técnica, Linda Guamán, que alcahueteó las mentiras, ahora la eleva de categoría: una de las mejores científicas del mundo. Lo dice con el mismo énfasis que dice que jamás fue correísta.

El metro puede ser la cereza del pastel. Hay que oírlo afirmar que no tenido un solo día de retraso. Y como sabe que está disfrazando los hechos tiende una maraña de lianas y por allí escapa. Que están probando los frenos, la velocidad, los vagones… que no paran de hacer pruebas y que en horas, o en días, se ratificará el modelo de gestión…

29 minutos dura este castigo. Pero es aleccionador: no deja duda de que los 14 concejales debían removerlo. No por su origen; por sinvergüenza.

Autor: José Hernández

Fuente: 4 Pelagatos

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