¿Yaku Pérez tiene algo que decir ante el comunismo de Iza?

Si a muchos observadores y analistas llamó la atención que los máximos líderes de la Conaie y protagonistas de la insurrección de octubre de 2019 estuvieran ausentes en la inscripción de la candidatura de Yaku Pérez, lo que realmente es sorprendente es que el candidato de Pachakutik no se haya pronunciado sobre las divergencias ideológicas con ese sector. Ni Yaku Pérez ni los miembros de su entorno han adoptado una posición frente al giro doctrinario de la Conaie que ha producido una fractura tan grande con su brazo electoral, Pachakutik, que, por primera vez, no participarán juntos en una campaña.

Ahora que se publicó y circula Estallido, que es un manifiesto de la corriente que anima a la dirigencia de la Conaie, se vuelve clave para el electorado saber qué posición tiene el candidato sobre determinados temas que aparecen en ese texto. ¿Pérez se hace cargo del ideario violento y anti democrático de sus compañeros de la Conaie? ¿También piensa que las elecciones son un mecanismo de las clases opresoras para mantener el capitalismo y una civilización a la que llaman decadente?

De la lectura de Estallido, el libro sobre octubre que publicó Leonidas Iza y otros dos correligionarios suyos, se entiende que el origen de la división que opera en el interior del movimiento indígena está en que la nueva dirigencia ha decidido abrazar la causa de un comunismo al que llaman iberoamericano y para cuya consecución se justifica cualquier gesto o acción violenta. Lo dicen sus autores: «Consideramos que en la Rebelión de Octubre se impuso la tendencia de carácter anticapitalista (sobre las tendencias de izquierda institucionalista y de derecha), motivada, entre otros aspectos, por la emergencia de nuevas dirigencias».

Según Estallido, en la división del movimiento hay dos sectores enfrentados: por un lado están los llamados hijos del levantamiento de 1990 con una visión más étnica y vinculada a la relación entre los indígenas y la tierra y, por otro, la generación que está convencida de que la misión de los indígenas es unirse a una lucha revolucionaria con otros sectores oprimidos para descabezar a las clases opresoras, tumbar el sistema capitalista y montar un nuevo paradigma civilizatorio. «El movimiento indígena no es ideológicamente homogéneo y Octubre sirvió para tensionar esas fuerzas e impulsar una postura anticapitalista», se lee en el texto. Si es así, no estaría demás saber lo que piensa Pérez sobre el tema.

yaku perez y leonidas iza
Artículo de Martín Pallares: “¿Yaku Pérez tiene algo que decir ante el comunismo de Iza?”

Si se lee Estallido no resulta extraño o novedosos que los dirigentes de la Conaie no hayan querido unirse a la candidatura de Pérez. Para los autores del libro está claro que participar en unas elecciones, como las del 2021, sería traicionar su ideario anticapitalista y revolucionario. Además, para ellos lo ocurrido hace un año fue una toma de conciencia de que el camino que debe recorrer el movimiento para alcanzar el mundo ideal no es el democrático. «La Rebelión de Octubre cuestionó métodos como ‘consulta previa’, ‘iniciativas ciudadanas de ley’, ‘mesas de concertación’, ‘diálogo nacional’, ‘demandas de inconstitucionalidad’, que son consustanciales a la izquierda institucional y defienden la idea de ‘utilizar al Estado».

Para la doctrina de la nueva generación de líderes de la Conaie no existe unidad posible dentro del movimiento indígena si no hay la convicción de que el enemigo al que hay que destruir es el Estado capitalista. «La unidad es posible desde una ética anticapitalista y de total intolerancia frente a las formas de explotación y opresión, e incluye la crítica al Estado y el sistema de partidos…». ¿Comparte esta visión la candidatura que asegura que tiene las opciones más importantes de llegar al poder?

Según los autores de Estallido, al participar en elecciones, los dirigentes como Yaku Pérez, Lourdes Tibán o Salvador Quishpe (actualmente primer candidato a la diputación por Pachakutik) están ayudando a la supervivencia del sistema capitalista. Además, según el relato del libro, su participación en las protestas de octubre fue mínima y su capacidad de convocatoria muy pobre. “Octubre confirma las lecciones extraídas durante otras luchas: es imposible vencer al capitalismo sin concretar una necesaria alianza obrero-campesina-indígena-popular, sin distanciarse del rosario institucionalista, sin la autodeterminación de los pueblos, sin romper la ilusión democrática burguesa, sin cuestionar la naturaleza del Estado y del poder-realmente-existente, sin pensar la Vida como relacionalidad entre las diferentes formas de existencia más allá de la especie humana”: lo dice el libro en su página de cierre.

En realidad, que en las instalaciones del CNE no hayan estado Leonidas Iza o Jaime Vargas no debe sorprender porque está clara la aversión que el mariateguismo profesa por los mecanismos de la democracia formal. Queda claro que Pérez y su campaña prefieren no marcar distancias con esa corriente para no enviar el mensaje de división al electorado. ¿Qué tanto se debilita su candidatura la falta de convocatoria y movilización de la Conaie? ¿Qué tanto se beneficia de cara al electorado mestizo y creyente de la democracia al no tener a los dirigentes más violentos junto a él durante la campaña?

Estas son las primeras elecciones en las que la Conaie no participa en una campaña de Pachakutik. Y no participa porque doctrinariamente hay una fractura entre lo que era la Conaie y lo que los nuevos dirigentes quieren que sea. Frente a aquello, sería lógico que Yaku Pérez tome una posición porque él aspira, por la vía electoral, a gobernar el país.

Autor: Martín Pallares

Fuente: 4 Pelagatos

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