El gobierno de Rusia decidió cerrar su frontera con China para evitar la propagación del nuevo coronavirus, causante de la neumonía de Wuhan, que ya ha causado más de 170 muertos y se ha expandido a unos 20 países del orbe.
El régimen de Vladimir Putin suspendió además la entrega de visas a ciudadanos chinos. Adicionalmente, el ministerio de Exteriores recomendó a sus ciudadano no viajar a China a menos de que trate de casos de extrema necesidad.

El cierre de fronteras afectará a 16 puestos de control a lo largo de la frontera oriental, que incluyen pasos automovilísticos y ferroviarios.
Los científicos rusos, asegura Moscú, están «cerca» de crear una vacuna contra el coronavirus y ya han desarrollados dos pruebas para su detección.
El nuevo virus ha infectado a más personas en China que el brote de SARS de los años 2002 – 2003.
