Patricio Tisalema y su nuevo reto

El montañista ecuatoriano Patricio Tisalema emprende un nuevo reto para este año 2010. Luego de haber completado con éxito el ascenso a las 7 cumbres más altas de cada continente y además de haberlas escalado sin oxígeno y en solitario, siguió con su siguiente reto que fue subir a los montes más altos de Japón.

Ahora inicia una nueva aventura: se propone escalar el monte Everest en un solo día. Sí, parece una locura pero cree estar preparado para lograr algo que ningún ser humano lo ha podido lograr, pretende subir desde el campamento de avanzada hasta la cumbre en un solo día, algo que normalmente toma de 3 a 4 días con una buena preparación. Estaremos muy atentos al desarrollo de este nuevo desafío.

Patricio Tisalema además es un guía de alta montaña y domina cinco idiomas, sobre todo es el único guía latinoamericano que habla japonés a la perfección y pasa gran parte de su tiempo en ese país.

A continuación encontrarán un resumen de su trayectoria y un relato directo del montañista de sus experiencias vividas en las cumbres más altas del mundo:

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Patricio Tisalema, ascensionista ecuatoriano

«La idea de escalar el Monte Everest, nació junto con el Proyecto SEVEN SUMMITS, que consistió en escalar la montaña más alta de cada continente, esta idea nació hace algunos años, pero la inicié en noviembre del 2004, las montañas escaladas fueron son:

  • El Mt. Kosciuzco., la montaña más alta de Oceanía. Ascendido.
  • El Mt. Kilimanjaro, punto más alto de África. Ascendido.
  • El Mt. Aconcagua, punto más alto de América. Ascendido.
  • El Mt. Mckinley o Denali, punto mas alto del Ártico. Ascendido.
  • El Mt. Elbrus, punto más alto de Europa. Ascendido.
  • El Mt. Everest, punto más alto de Asia y del mundo. Ascendido sin oxigeno.
  • El Mt. Vinson, punto más alto de la Antártica. Ascendido.

Cho Oyu 8201 m. Sexta montaña más alta del mundo, ascendida sin oxígeno

«Como parte de preparación para el Monte Everest se planificó subir el Mt. Cho Oyu, montaña de 8201 m en los Himalayas, montaña que subí satisfactoriamente en septiembre del 2005, convirtiéndome en el segundo ecuatoriano en subir a una montaña de 8000 m sin oxígeno.

Como parte del reto de subir la montaña más alta de cada continente, me planteé el desafió de cumplir este objetivo en el plazo máximo de dos años, ya que de esa manera, esto realmente se convertiría en un gran logro de montañismo a nivel internacional. Y también el asumir este reto me iba a obligar a elevar al máximo mis capacidades físicas y también mis capacidades organizativas y de ejecutor mas que todo para cubrir la cumbre financiera«.

A continuación les dejo el dramático relato del ascenso de este gran deportista a la cima del Everest, realizada en solitario y sin oxígeno:

«Después de haber realizado un intenso trabajo de preparación física así como organizacional y mental para la Expedición, partí rumbo al Nepal. Una vez ahí, en su capital Katmandú, inicié el trabajo de ultimar todos los detalles previos para la Expedición, permisos, alimentos y el equipo faltante, después de finalizar con esta tarea, estaba listo para salir rumbo al Tíbet«.

El acercamiento

«El acercamiento tarda aproximadamente 5 días, ya que por la diferencia de altura, hay que ir parando en algunos pueblos, situación que es muy interesante, ya que se conoce mucho acerca de la cultura y la gente del Tibet. Después de esta travesía llegamos al campo Base del Everest, que esta ubicado a 5200m. Una vez ahí, se necesita descansar algunos días mientras se aclimata a la altura«.

«A partir del campo base avanzado, es donde empieza el real trabajo de ascensión, estar sobre los 6400 m. es una tarea muy complicada, por la altura y su efecto principal la falta de oxígeno; Aquí ya se empieza a ver los problemas de altura, la mayoría de los expedicionarios regresaban al campo base con problemas de altura, yo no tuve mayor problema en la aclimatación, después de unos días de aclimatación ya inicié con el proceso de equipar la vía para posteriormente poder hacer el ataque a la cumbre. Este proceso es muy duro ya que se trabaja por sobre los 7000 m, con mucho cuidado y esfuerzo fui uno de los primeros en equipar los primeros dos campamentos, luego de esto descendí al campo base chino por unos días para tomar un descanso«.

«Después de este receso subí de nuevo al campo base avanzado para seguir con la última etapa del equipamiento de la vía, esta parte fue muy complicada, especialmente por el mal clima. En el primer intento me quede atrapado en una tormenta espantosa a 7500 m. que no me permitió seguir adelante, de manera que tuve que regresar al campo avanzado a esperar buen clima, esos días son muy duros ya que la estancia en ese ambiente tan hostil se alarga y uno tiene que poner lo mejor de sí para luchar contra la angustia, la frustración, las inclemencias del clima y todas esas cosas, mientras se espera por días enteros que se hacen eternos. Bueno, después de una larga espera, finalmente se abrió una buena ventana que me permitió equipar los dos últimos campamentos a 7.900 m. y el más duro a 8.300 m., en mi caso yo lo hice a 8.200 m. siendo el primer escalador solo sin oxígeno ni sherpa que adecuó toda la vía. Después de esto, bajé al campo base chino y un poco más abajo a un pequeño pueblo donde pude descansar unos días para finalmente estar listo para el ataque final a la cumbre«.

Listo para el ataque a la cumbre

«Después de unos días de descanso, y de haber repuesto todas las fuerzas, regresé al campo base avanzado, una vez ahí, esperar la ventana que según las predicciones climáticas estaba para el 15, 16, 17 y 18 de mayo. El ascenso y descenso dura aproximadamente 5 o 6 días, yo tenía planificado hacerlo en 4 días, obviando 2 campamentos, la parte más delicada y en la que la suerte también juega un papel importante es, tratar de que el día de ascenso a la cumbre sea de buen clima, porque muchas veces se sale del campo avanzado con buen clima, pero el día de ataque a la cumbre, el clima se daña. En función de esto, yo decidí salir el domingo 14 de mayo, mi idea era hacer un ataque directo al campo 2 a 7.500 m; o sea 1.100 m de un solo tirón, para el siguiente día subir directo desde el campo 2 al campo 4 y esa noche hacer el ataque a la cumbre. El ascenso hasta el campo 4 lo hice de acuerdo a la planificado, pero con la diferencia de que por haberme hecho un poco tarde el día de subir al campo 4, el lunes 15, decidí hacer mi campamento a 8.100 m. y desde ahí hacer el ataque a la cumbre. Esa tarde, después de un descanso, haber preparado líquidos, que por cierto es una tarea muy dura, el derretir nieve, preparar el equipo y todo para el ataque a 8.100 m. me tomó horas, cualquier movimiento a esa altura demanda de un gran esfuerzo«.

«Bueno, después de todo este trabajo, a las 23h00, me encontraba listo para salir a la cumbre, era una noche un poco cubierta, nevaba un poco, pero yo me sentía muy bien, estaba muy optimista y me sentía bastante solvente, en esas condiciones, partí rumbo a la conquista de uno de mis más grandes sueños, sabía que iba a encarar la mayor lucha que jamás había tenido en mi vida, los primeros 450 m. los pude sortear sin mayor dificultad, en medio de una terrible nevada, que algunas veces me hizo pensar que no iba a poder subir, por el mal clima. Con la llegada a la gran arista que lleva a la cumbre dejó de nevar y también llegó el amanecer y con esto, un paisaje sobrecogedor; los Himalayas desde los 8.550 m. en toda su magnitud, qué locura de cordillera, se me fueron las lágrimas de la emoción, la sombra del Everest se prolongaba en el infinito. Pero también en este punto, por primera vez en mi vida sentí los estragos de la altura, vomité una vez y me tomó algunos minutos el reponerme, después de un pequeño descanso y de hidratarme, proseguí con el ascenso. Hasta este punto subía al mismo paso que otros expedicionarios, que llevaban oxigeno, lo cual hace una diferencia abismal, pero a partir de aquí ellos se adelantaron, ya que por la falta de oxígeno yo subía más lento«.

La conquista del Techo del Mundo

«Ya estaba bastante tarde, era mediodía y se nubló totalmente la montaña, pero ahí guerreaba paso a paso y llevaba a los límites de trabajo a mi cuerpo que me imploraba a gritos que pare, pero estaba decidido a realizar mi sueño y sentía que rompía mis músculos, ya me faltaba muy poco y así, con mi cuerpo acabado, veía cómo lentamente me posaba sobre el punto más alto de la Tierra, quería gritar de la excitación que me envolvía, estaba ahí en la cumbre del Everest, estaba en los mismos confines del infinito, no había nada en este mundo que esté más alto que mis pies, brotaban de mis ojos las lágrimas más lindas que jamás habían brotado, el sobresalto de la emoción hacía estremecer mi cuerpo, mis piernas estaban aniquiladas, pero estaba feliz, orgulloso de haber cumplido mi sueño, agradecí a su majestad, la ultima cota del planeta, el Monte Everest, por darme el honor de estar en su cumbre, por permitirme tener el orgullo de ondear la bandera de nuestro país, agradecí a la vida. Por este grandioso momento«.

«Bueno, después de meditar, reflexionar y filosofar sobre este acontecimiento y también de inmortalizar esos momentos en mi cámara y filmadora, empecé el descenso, era la parte más delicada, el 90% de accidentes ocurren en el descenso, me preocupaba más por lo agotado que estaba y me asustaba la idea de perder la conciencia, que es muy típico por el sobreesfuerzo y la falta de oxígeno. Generalmente, la falta de lucidez invita a descansar y a esa altura es un descanso del que uno no se levanta más, y yo me había topado con cuatro cadáveres que me lo recordaban a cada instante, de manera que bajé sin descansar en lo absoluto con la firme idea de llegar sano, completo y salvo de regreso con los míos, no me detuve ni siquiera para hidratarme. Con el ocaso llegué al campo cuatro. Los sherpas me sugerían que les compre oxígeno para dormir a esa altura, pero a pesar de mi sobreagotamiento, yo sentía que mi fisiología trabajaba muy bien y realmente no quería usar oxigeno. Al otro día, temprano en la mañana, me desperté todavía bastante cansado, pero me sentía muy bien y más que todo quería regresar lo más pronto posible. El levantarme y alistar mis cosas, me tomó hora y media, claro estaba a 8 300 m. Luego la idea era bajar desarmando todos los campamentos y regresar el mismo día al campo base avanzado, tamaño esfuerzo que me esperaba!«

«Ese día, a las diez de la noche, con una mochila de casi 40 kilos llegué al campo base avanzado, con mi cuerpo completamente aniquilado, pero con la mayor de todas las satisfacciones de mi vida, con mi sueño cumplido, así como me había prometido al inicio: conquistar la cumbre sin oxígeno suplementario. Poner la bandera de mi país en lo más alto del planeta. Y documentar lo más que pueda la ascensión, para luego compartir con todos, todas esas vivencias«.

El retorno

«Seguidamente, luego de un descanso, descendí al campo base chino, organicé mi equipo, ultimé cualquier detalle y el tan añorado y feliz retorno a mi siempre tan extrañado país, donde me esperaba un gran recibimiento, con medios de prensa, chiva, fiesta y todo«.

«El haber subido a la cumbre del Everest y todo lo que representa la preparación para este tamaño reto me ha dejado una vida de enseñanzas. En mis inicios de andinista hace unos trece años me propuse escalar el Everest antes de mis treinta, cuando aún no tenía noción de la magnitud de lo que estaba hablando. Lo escalé a los treinta y uno, casi como me planteé, pero creo que si no hubiera tenido ese sueño original, ese objetivo inicial, no lo hubiera escalado este año y talvez nunca, y no hubiera tenido la fuerza suficiente para superar todos los escalones, las caídas, los bajones y todas las dificultades que se me presentaron en este largo recorrido como montañista. Desde que comencé en las caminatas en nuestros páramos hasta escalar las más altas, alejadas e inhóspitas montañas del mundo y, más que todo, sortear la cumbre más dura de todas, la financiera«.

«La moraleja más importante que me ha dejado el Everest y la que siempre voy a compartir con todos y especialmente con los que están dispuestos a soñar es: no importa qué tan grande es el sueño que uno tenga, lo importante es no abandonarlo nunca, sino seguir soñando hasta transformarlo en una idea sólida, idea que nos lleve a una acción, entonces ponerle todo de nuestra parte, la voluntad, el entusiasmo, el carácter, el temperamento, el positivismo, la fe, la energía necesaria y luego perseverar y perseverar hasta conseguir el objetivo y que la fuerza por ver el sueño cumplido sea el motor para sobrepasar las miles de barreras que vamos a encontrar en el camino”.

«Y de esta manera, con el ejemplo del sueño cumplido, daremos nuestro aporte, nuestro mensaje a nuestro país y a esta sociedad, ávidos de valores, principios y sueños. Y así fomentar la fe, el entusiasmo, el optimismo, la esperanza de un mejor futuro. Mi dedicación de todo este trabajo: a mi profesora de japonés: ‘Chise’, quien confió en mí, me apoyó y me abrió las puertas a todo lo que estoy haciendo».

Patricio Tisalema
Conquistador del Everest SIN OXÍGENO.

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