¿Patanes?

¿Cómo definir a los señores de La Posta? ¿Como patanes? Pero, ¿qué significa patán para la Academia de la Lengua? Significa persona rústica, zafia, tosca. En otro diccionario, en el de sinónimos y antónimos, patán aparece como: basto, bruto, paleto, grosero, rústico, tosco.

No, patán no define a esos señores. Sus actos van más allá de la grosería, y de la tontería política (que sí lo es). Podrían ser más bien ser identificados como expresión de odio, que se define como un sentimiento de profunda antipatía, rechazo, hostilidad, hacia algo o alguien, que se le desea el mal.

En el segmento del programa inaugural de La Posta en TV dedicado a establecer el perfil de un líder indígena, la utilización simbólica de un juego de dardos cuyo centro era la foto de susodicho dirigente y el uso de un acróstico que definiría al personaje con la palabra “CABRÓN”, configuran un acto de odio suscitador de otros sentimientos negativos como el racismo, la intolerancia y la violencia.

El rechazo generalizado a dicho programa ha sido un hecho relevante. Una buena parte del país está cansada de la beligerancia y de la prepotencia. Incluso el Gobierno que desea crear un ambiente de “encuentro” ha pedido, a los directivos de canal incautado, tomar acciones frente al acto agresivo.

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Artículo de Milton Luna: “¿Patanes?”

Sin embargo, el “juego de dardos” tuvo aplausos, unos abiertos, otros vergonzantes. Hay miles que se identifican con el racismo y el supremacismo hispanista que es una tendencia histórica, política y cultural, que ha recobrado presencia y energía, desde la ultraderecha, a partir del alzamiento de octubre del 2019.

A estas alturas del siglo XXI, el no reconocimiento de la diversidad cultural y social, la no aceptación que no existen culturas superiores y otras inferiores, el rechazo de la definición constitucional del Estado como plurinacional, conducen al país al enfrentamiento, a la desunión y a la violencia.

Para tener un destino común en armonía, se requiere crear consciencia en los ciudadanos y ciudadanas del Ecuador, en los que se autoidentifican como “blancos”, mestizos, runas, afros y montuvios, que somos diversos, que cada pueblo produce una historia importante y una rica cultura. Que cada expresión cultural merece respeto de las otras. Que a través del respeto se puede y debe desarrollar diálogos y agendas comunes. Que eso se llama interculturalidad.

La interculturalidad brotará de políticas educativas que aún no se diseñan ni reciben el respaldo potente del Estado ni de la sociedad. La educación intercultural bilingüe de los pueblos y nacionalidades no es suficiente. Todo el sistema educativo debe ser intercultural.

Para no tener periodistas, médicos o ingenieros, racistas; la familia, la escuela y la universidad no deben ser racistas. Deben ser interculturales. Allí el reto de la próxima reforma universitaria que se anuncia.

Autor: Milton Luna Tamayo

Fuente: El Comercio

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