La modelo paraguaya Larissa Riquelme y la ecuatoriana Adriana Sánchez ‘La Bomba‘ participaron en un desfile de lencería en una discoteca de la ciudad de Guayaquil el fin de semana anterior.
Más de una hora esperaron los asistentes a la discoteca Bongos, de Guayaquil, para observar en vivo y en directo a la mujer que cautivó al mundo con sus encantos en el pasado mundial de fútbol. La paraguaya Larissa Riquelme dejaría a todos con la boca abierta luego de subir al escenario como parte de un atrevido desfile de lencería.
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| Adriana Sánchez ‘La Bomba’ también desfilo en la discoteca Bongos |
El evento de diminutos trajes contaría además con la presencia de otra gran belleza, como es la colombiana Angélica Camacho, periodista convertida en portada de la revista Soho en el mes de julio. Y por si fuera poco, la tercera diva de la noche fue la ecuatoriana Adriana Sánchez, la “Bomba”, quien reventó los corazones de sus seguidores.
La cita se concretó para las 23:30, pero inició pasada la medianoche. No era cuestión de cumplir con la famosa “hora ecuatoriana”, si no que había que cuidar hasta el más simple detalle, porque una novia estaba a punto de entrar en escena. Y no era para menos, ya que se trataba de la “Novia de América”.
El público ya coreaba “Larissa… Larissa”, pero como toda novia debía hacerse esperar. De pronto el animador Pedro Ortiz Junior daba la bienvenida a los asistentes presentando al cantante ecuatoriano David Kant. Le siguieron Carlos Prado, con su flauta y orquesta, y las Diosas del reggaetón, quienes llegaron para despertar las emociones en un público que ya se desesperaba porque no veían el momento de estar frente a frente con la belleza paraguaya.
La primera en entrar en escena fue la escultural Angélica Camacho, quien con un sexy traje amarillo despertó los suspiros de amor entre los fanáticos, que formaban la calle de honor donde lucía sus encantos. Le siguió la dueña de casa, Adriana Sánchez, quien llegaba demostrando que la belleza ecuatoriana también es de exportación. Ella fue una de las más aplaudidas y en cada salida lucía un traje más atrevido que otro.
“Larissa, Larissa”, se escuchaba. La música se detuvo por unos pocos segundos, las voces se silenciaron y las miradas se concentraron en el ingreso, donde ya se apreciaba parte del rostro de la más deseada de la noche. Apenas Larissa puso un pie sobre el escenario, el lugar estalló en júbilo. Los “flashes” de las cámaras no paraban y más de uno gritaba “Larissa te amo”. Ella, acostumbrada a la euforia de sus seguidores, se lució con garbo y donaire sobre los casi 15 metros de pasarela.
Posó para todas las cámaras, se meneó de un lado a otro, como buscando inspirar las más bellas letras que se transformarán en canciones de amor. Caminó de ida, de regreso y repitió una vez más por si alguien no alcanzó a tomar la foto.
Luego la “Bomba”, con un sexy disfraz de enfermera que moldeaba su esbelta figura. Después se paseaba con un traje muy atrevido de caperucita roja y al final infartó hasta a los más jóvenes cuando cerró su participación con un negro traje que dejaba muy poco para la imaginación.
Larissa fue bien preparada para dejar a todos contentos por su presencia. Lució varios estilos de lencería, se tomó el tiempo para firmar autógrafos, interactuar con el público y obsequiar como recuerdo unos atrevidos cacheteros a los presentes. Finalmente el show culminó y la euforia de los asistentes se transformó en tristeza cuando debieron abandonar el centro de diversión.
Definitivamente Larissa, Adriana y Angélica causaron sensación. La perspectiva fue tan grande que nadie quiso perderse ese momento único. Por eso el lugar se atestó de personajes de la farándula nacional, cómicos internacionales e incluso deportistas, quienes se dieron tiempo para alegrar las miradas.

