El oro es conocido como la “moneda de Dios”, por ser demandado y aceptado mundialmente, es escaso, ha vencido al tiempo, no se devalúa sino revaloriza; está fuera del alcance de políticos por cuanto no se puede imprimir. El dólar, en cambio no es la moneda de Dios, pero tampoco es la del diablo. El dólar ha logrado generar tranquilidad a los bolsillos de los ecuatorianos, lo sentimos moneda real, fuerte y propia; ha sido el mejor ministro de economía, generando estabilidad económica pese a las constantes crisis políticas.
La candidata de la Revolución Ciudadana, con todo respeto, con sus discursos plenos de generalidades, carentes de propia identidad y aportes, su principal propuesta, quizás asesorada por los estrategas de campaña, ha sido mirar atrás, al pasado, para hacer y repetir lo del ayer, con el apoyo de su principal asesor que sería Correa, cuyo gobierno lo ve como ejemplo; es decir, conduciría el Estado mirando el retrovisor…, sin caer en cuenta que, el presente es diferente y la realidad es otra; que la gente y sobre todo los jóvenes de distintos estratos sociales – acorde los resultados de la 1ra vuelta – no desean confrontación sino renovación, anhelan propuestas frescas que miren adelante, al futuro para avanzar, independientemente donde miren – si fuera el caso – sus padres…
Apresuradamente ha indicado que no saldrá de la dolarización, mientras se ha comprometido con obras por doquier, discurso que con seguridad reforzaría en el 2do tiempo, pero en el que cambiaría de estrategia, alejándose quizás del nostálgico y desgastado “ya lo hicimos”, a fin de conectar con nuevos electores y, ojalá con la autenticidad… Para los que piensen votar por ella, deben preguntarse, ¿de dónde saldrán los recursos? ¿De la ajena, limitada y necesaria reserva internacional? ¿De más impuestos, préstamos…? ¿de otra iniciativa…? Recordemos, su líder nunca estuvo de acuerdo con la dolarización, pese que le tocó aceptarla, pesándola mucho llevarla a cuestas, ya que la misma implicaba una intromisión – a su criterio – a la “soberanía monetaria”, y supuso limitación a su actuar, y por ende debilitamiento del control sobre los ciudadanos.
Ante el descomunal derroche económico dado en dicho gobierno, el dólar fue la prudente camisa de fuerza que impidió gastar más; frente a lo cual y con la dificultad de cobrar más impuestos y/u obtener más créditos, idearon la “Moneda Electrónica”, tratando de implementar un bi-monetarismo en el país, que habría buscado desplazar y reemplazar poco a poco al dólar, a fin de tener una maquinita virtual que imprima dinero de mentira, y con ello todas las muy graves consecuencias económicas.

No solo los hechos hablan más que las palabras, sino también las intenciones; consecuentemente si la candidata ha indicado que hará lo mismo, mientras seguirá con seguridad comprometiéndose con más ofrecimientos, se deberá recordar y tener presente la latente amenaza que es la “moneda electrónica”, independientemente del nombre con el que se la pretenda bautizar o maquillar…
Autor: Gerardo Villacreces
Fuente: El Comercio


