¿Exportadores de energía?

Dentro de las múltiples ofertas e ilusiones vendidas en el pasado, estaba la de que el Ecuador se transformaría en un exportador de energía. Para ello, la Revolución Ciudadana emocionó al Ecuador con la idea de construir muchas centrales hidroeléctricas, las cuales generarían tal cantidad de electricidad, que no solo seríamos autosuficientes en ese campo, sino que, además, podríamos vender energía al Perú y a Colombia.

Hasta llegué a escuchar de posibles convenios con el Perú, para usar su sistema de transmisión pagando un peaje, y como “era tan barata la energía de esas centrales ecuatorianas”, vender electricidad al norte de Chile.

Hoy, cuando ya los ecuatorianos hemos confirmado los grandes fiascos que hemos tenido que contemplar y sufrir, debemos prestar especial atención al tema eléctrico y a la gran necesidad, urgente, en realidad, de que el gobierno del presidente Lasso redefina toda la relación del Ecuador con la China.

Durante el período del engaño, se construyeron 8 centrales hidroeléctricas. Coca Codo Sinclair, Sopladora, Manduriacu, Toachi Pilatón, Minas San Francisco, Delsitanisagua, Quijos y Mazar-Dudas. El costo total de estas 8 obras fue de 5.931 millones de dólares, y la capacidad teórica de generación es de 2,829,5 MW.

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Artículo de Alberto Dahik: “¿Exportadores de energía?”

De esas 8 obras, la más importante es Coca Codo Sinclair, que tiene graves daños en la represa en sí misma y en la central de generación. Se habla de miles de fisuras, mala calidad de materiales. Pero eso no es todo, ya que tiene además riesgos relacionados a la erosión, y para muchos expertos ambientales, riesgos previsibles que no se tomaron en consideración cuando se hizo la represa y, más aún, cuando se decidió aumentar en forma totalmente irresponsable la capacidad de generación por encima de lo que estudios técnicos decían sobre el recurso hídrico disponible.

Funcionan con normalidad solamente Sopladora y Manduriacu. Otras cinco están sin terminar. Es decir, así como en El Aromo tenemos enterrados 1.500 millones de dólares en un relleno que no se está usando para nada, que serviría supuestamente para una faraónica refinería en sociedad con Venezuela, en las 5 centrales hidroeléctricas que no funcionan tenemos los ecuatorianos enterrados 1.784 millones de dólares. En esas centrales crece el monte, y nadie ha rendido cuentas a la sociedad ecuatoriana por semejante fiasco.

Pero lo más grave está en Coca Codo Sinclair, la cual está con alertas rojas por todos lados, y que suministra hoy una importante cantidad de la energía eléctrica que consume el Ecuador.

La vergüenza de esa obra no puede pasar desapercibida, y fuerza al Ecuador a buscar una redefinición de la relación con la China. Hay que recordar no solamente que esas obras han sido cuestionadas por sobreprecio, sino que también, como en el caso de Coca Codo Sinclair, hay un claro sobredimensionamiento. No existe el caudal hídrico, ni antes ni después del desplazamiento de la cascada San Francisco, para poder generar la energía que la potencia instalada podría producir. Sencillamente no hay el agua suficiente, y no solo eso, sino que, es posible que ese sobredimensionamiento haya agravado substancialmente los riesgos ecológicos.

No es dable que nadie sea responsable de esto. No es posible que no se pueda llamar al gobierno chino a sentarse a renegociar y a que responda por estas centrales hidroeléctricas, más aún, cuando sabemos que la China nos prestó dinero contra nuestro petróleo, que ese petróleo se vende por debajo de lo que se podría obtener en forma neta, dados cargos de transporte y otras maniobras más.

Y si vemos las tasas a las cuales nos prestó la China el dinero, encontraremos que fueron muchísimo más altas que aquellas que habríamos podido conseguir con los organismos multilaterales a los cuales se denigró, se expulsó del Ecuador y se los marginó en cuanto a tener relaciones normales con el país.

La gran mentira de ser exportadores de energía y de la gran revolución eléctrica está clara. Pero sin llorar sobre la leche derramada, hacia adelante no podemos seguir sin tomar acciones, y buscar lo antes posible que la China se siente en la mesa con el Ecuador, para buscar una relación justa, y que dicho país solucione los problemas pendientes que tenemos en 6 de las 8 centrales construidas en la farsa de la revolución de la electricidad del Ecuador.

Autor: Alberto Dahik

Fuente: El Universo

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