España ha pedido por fin el rescate financiero a la Unión Europea por un monto que puede llegar hasta los 100.000 millones de euros, que es el techo impuesto por el Eurogrupo con la condición de una estricta vigilancia del sistema financiero español por parte de la Comisión Europea con la colaboración del BCE y del FMI.
Habrá vigilancia aún más estrecha y periódica a la banca española que es el epicentro de la crisis económica de España, la más profunda y prolongada del capitalismo en las últimas décadas, que dejará profundas secuelas a su paso por España, que se convierte en la última frontera de la crisis existencial del euro. Cayó Grecia. Cayeron Irlanda y Portugal. Y arrastrada a cámara lenta por una banca que financió la madre de todas las burbujas inmobiliarias, cae España.
El Gobierno de Mariano Rajoy, mostró su disposición a pedir el tantas veces negado rescate de los socios europeos para tapar el agujero incontenible del sistema financiero.