Eso que llaman revolución

El correísmo muere. Pero eso no quiere decir que no haya herederos. Son los que entendieron que el correísmo y el socialismo del siglo XXI son categorías obsoletas. Saben que ambas etiquetas están tan desprestigiadas que ahora buscarán reemplazarlas con lo progresista y con el socialismo del buen vivir. Así el correísmo busca marcar distancias con el gobierno de Caracas y constituirse en un proceso autónomo, lejos de la catástrofe humanitaria que está provocando Nicolás Maduro en Venezuela. Pero ya es tarde para eso.

Las últimas elecciones presidenciales infringieron una profunda herida en los exiguos frentes correístas. Para un fenómeno burocrático sin base popular, levantado en torno al poder y a la administración, sin gobierno qué repartir, el último recurso que queda es la divinización, la victimización y el ridículo. Sin Estado, el correísmo agoniza. Esa es la razón por la cual no asisten ni asistirán a la convocatoria hecha para el Paro Nacional, porque no tienen bases populares, organización, ni norte. Solo tienen a un puñado de clientes con almas burocratizadas, desesperados por recuperar sus antiguos espacios de poder.

Tal vez ganaban la presidencia sin candidateaban a Marcela Aguiñaga. Lo mismo se cree de Carlos Rabascall. El correísmo tuvo una larga lista de presidenciables, pero al parecer se decantaron por la última de sus opciones porque no querían ganar la elección, querían perderla. Y la perdieron. Con un Estado quebrado por las deudas y desmoralizado por la pandemia, prefirieron operar desde la oposición. Y eso es lo que hacen: oponerse a todo.

Como compensación, nombraron presidenta del renacido movimiento a Marcela Aguinaga y la acompañaron de algunos de sus insultadores digitales más procaces en el directorio, pero excluyeron nuevamente a los pocos lideres populares de la organización, lo que confirma que la apuesta electoral del correísmo será por lo digital en lugar de lo militante y que nunca fueron un partido político de masas ni de base popular, sino un proyecto burocrático de clientes y de militantes digitales.

Rafael-Correa-Leonidas-Iza
Artículo de Gabriel Hidalgo: “Eso que llaman revolución”

El correísmo muere porque no volverá a la administración del poder central. La aparición, auge y caída de los tres momentos entre el correísmo y el morenismo, responde a un fenómeno estadístico llamado distribución normal, destino que ya fue explicado con precisión casi profética en otra columna de opinión, publicada varios meses antes de que se celebraran las presidenciales de 2021, en donde se pronosticó la derrota del correísmo. En resumen: en 2006 obtuvo el 23%, en 2009 el 52%, en 2013 el 57%, en 2017 el 39%, en 2021 el 33%. ¿Cuánto obtendrán en las próximas elecciones presidenciales?

Si el correísmo obtiene el porcentaje histórico del voto populista en el orden del 26% repetirá su acceso al balotaje presidencial, pero esto solo puede suceder en tanto no tenga competidores en ese espectro. Sin embargo, ahí ya tienen a un fuerte adversario: Leonidas Iza. El dirigente podría juntar el voto populista y el voto indigenista, así como ganar espacio en el voto juvenil posmoderno y modificar todas las tendencias en las presidenciales de 2025. Iza tiene varias ventajas: fue forjado en el trabajo de base, entiende las complejidades de la organización social, habla el lenguaje popular, se expresa con precisión frente a la prensa, y plantea la alternativa de una izquierda aglutinadora. Es decir, Iza tiene todo lo necesario para archivar al correísmo y reemplazarlo.

Rafael Correa no inventó el correísmo. El correísmo es la prolongación de un fenómeno espontáneo de personificación de la política llamada populismo. El correísmo es la reinterpretación del populismo que en ausencia de Rafael Correa está destinado a la fractura, al fratricidio y a la extinción. Incluso la actual fuerza legislativa es un espejismo.

Al correísmo podría sucederle lo mismo que al Partido Roldosista Ecuatoriano cuando apoyó la aventura constituyente de Rafael Correa en 2006: pactaron el retorno de Abdalá Bucaram, luego lo postergaron hasta los últimos días de la presidencia de Correa y cuando vino durante el gobierno de Lenin Moreno, veinte años después, perdió las elecciones porque ya nadie se acordó de él.

Las bases, estructuras y recursos del roldosismo fueron reclutados por un naciente izquierdismo en el 2006, liderado por un tal Rafael Correa. Así se extinguió el PRE. Dentro de poco, las bases, estructuras y recursos del correísmo serán reclutados por un naciente izquierdismo liderado por un tal Leonidas Iza. Así se extingue eso que llaman revolución.

Autor: Gabriel Hidalgo

Fuente: Plan V

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