Los microplásticos, esas diminutas partículas de plástico que invaden todos los rincones del planeta, han sido encontrados ahora en un lugar aún más preocupante: dentro de las arterias humanas. Este hallazgo abre una nueva ventana sobre cómo la contaminación por plástico afecta directamente a nuestra salud.
Estos pequeños intrusos están presentes en todo, desde el fondo marino hasta los picos de las montañas. Sin embargo, recientemente se confirmó que las nanopartículas de plástico también llegan a nuestro organismo, depositándose en las arterias y en las placas arterioscleróticas de los pacientes estudiados.
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Microplásticos y enfermedades cardiovasculares
Un estudio publicado en la revista The New England Journal of Medicine reveló que los pacientes que presentaban una mayor concentración de microplásticos en sus arterias tenían también una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares. Entre estos, se destacaron casos de infartos cerebrales y ataques cerebrovasculares.
Los investigadores observaron que el depósito de nanopartículas de plástico era más del 50 % en pacientes que padecían estos síntomas en comparación con quienes no los presentaban. Además, se detectaron partículas de polietileno en los corazones de más del 58 % de los 257 pacientes monitoreados en el estudio.

Más del 12 % de estos pacientes también tenían partículas de cloruro de polivinilo -PVC- en sus placas arteriales, lo que indica que diferentes tipos de plásticos pueden acumularse en el sistema circulatorio.
Fuentes y vías de ingreso de microplásticos al cuerpo
El poliestireno, conocido también como espuma plástica, es especialmente preocupante porque es muy ligero y se fragmenta con facilidad, permitiendo su dispersión en el medio ambiente.
Los micro y nanoplásticos pueden ingresar al cuerpo humano no solo a través de la ingesta de alimentos, sino también por la respiración e incluso por la piel. Son partículas tan pequeñas que atraviesan nuestros poros.
Consumimos microplásticos constantemente, por ejemplo, al beber agua embotellada en plástico, donde estas minúsculas partículas son imposibles de ver pero están presentes.
Según datos de Environmental Science & Technology, una persona puede ingerir o inhalar hasta 114.000 microplásticos al año, cifra que alarma a científicos y autoridades sanitarias.
Riesgos y recomendaciones para proteger la salud
Calentar plásticos a altas temperaturas puede acelerar su degradación y liberar micro y nanopartículas que resultan nocivas para el cuerpo humano.
Para reducir la exposición, se recomienda optar por ropa hecha con telas naturales y usar botellas reutilizables en lugar de botellas plásticas desechables.
También es importante eliminar el uso de bolsas plásticas, pitillos y evitar que los niños tengan contacto frecuente con plásticos. Asimismo, disminuir el consumo de alimentos procesados y empacados en plástico contribuye a minimizar la ingesta de estas partículas.
Aunque todavía queda mucho por estudiar sobre el impacto de los micro y nanoplásticos en la salud humana, lo que sí está claro es que menos plástico en nuestro entorno significa más vida para todos.


