El fracaso de Iza

Es indiscutible que el paro convocado por Leonidas Iza, presidente de la Conaie, y por otros líderes sindicales ha sido un fracaso hasta ahora. Lo ha sido porque no cumplió con las expectativas que dichos dirigentes tenían de demostrar al presidente Lasso que contaban con músculo en las calles para poner al Gobierno Nacional contra las cuerdas y obligarlo a aceptar las medidas económicas y sociales que proponen y que suponen una alta dosis de populismo en la que el Estado debe ser capaz de subsidiar todo tipo de bienes y servicios, sin que nadie atine a explicar de dónde se obtendrían los recursos para cumplir con todas esas demandas.

El fracaso de Iza se explica también por un error de cálculo político. Iza, envalentonado por lo sucedido en octubre de 2019, creyó que Lasso se encontraba en una situación de debilidad política similar a la del expresidente Moreno; sin embargo, quedó claro que actualmente Lasso no es Moreno y que la ciudadanía no está por la labor de embarcarse en una aventura desestabilizadora cuyo resultado final se prevé desfavorable. La ciudadanía, en su gran mayoría, y a pesar de las grandes necesidades que tiene, comprende que un gobierno que apenas lleva cinco meses en el cargo no es el responsable de sus problemas, sino que es el encargado de resolverlos. Bajo esa perspectiva, la ciudadanía comprende, asimismo, que se le debe permitir trabajar para conseguirlo.

Iza romantiza la violencia de octubre de 2019 y está tan obsesionado con ella que esperaba que octubre de 2021 le diera la oportunidad de escribir una nueva versión de su libro, en el que hace una apología sin matices de la violencia como mecanismo para conseguir objetivos políticos; sin embargo, al menos por esta ocasión, la nueva versión del libro tendrá que esperar. Hay que reconocer a Iza, eso sí, la tozudez y la perseverancia, ya que a pesar del fracaso de las marchas del 26 de octubre, ha convocado a todos los pueblos y nacionalidades indígenas para que continúen con las manifestaciones hoy 27 de octubre. Siguiendo la tónica de lo sucedido el 26 de octubre, es de esperar que en los días siguientes la situación no cambie demasiado.

El presidente acertó al no restringir el derecho de asociación y de reunión amparándose en el estado de excepción decretado con ocasión de la ola delictiva que azota al país, principalmente al Puerto Principal, ya que eso habría servido de excusa a Iza y el resto de líderes sindicales para maquillar el fracaso de sus movilizaciones y culpar al gobierno del escaso poder de convocatoria que demostraron en esta ocasión. Las fuerzas del orden actuaron dentro del marco de sus competencias evitando únicamente que se produzcan cierres de vías y paralizaciones de servicios, lo que dio como resultado unas decenas de detenidos y pocos heridos.

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Artículo de Ricardo Flores: “El fracaso de Iza”

A pesar del fracaso de las movilizaciones, no es prudente hablar de vencedores y vencidos, porque en estos casos quienes más pierden son los ciudadanos más afectados por la pandemia y por la crisis económica, ya que sus problemas no se resuelven con paros ni mucho menos con la lista de deseos del señor Iza. Los problemas del Ecuador –que son muchos y muy complejos– se resuelven con cambios radicales en el modelo tributario y principalmente laboral que permitan generar plazas de trabajo, reducir la pobreza y, como consecuencia de ello, mitigar los efectos de la delincuencia que encuentra en la pobreza y la miseria sus mejores aliados.

Iza fracasó esta vez, pero volverá a intentarlo en octubre del próximo año o, tal vez antes si la situación se lo permite. El presidente Lasso tiene un largo camino por delante y la única forma de combatir el populismo violento del líder indígena es emprendiendo los cambios radicales que el Ecuador requiere. Habrá que ver si lo intenta y si se lo permiten.

Autor: Ricardo Flores

Fuente: 4 Pelagatos

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