El Estado ambulancia

“Quieren reducir al Estado a una simple ambulancia”, esa era la respuesta que daban quienes propugnaban el modelo del Estado obeso cuando desde la otra vereda se proponía que el Estado se limite a fortalecer los sistemas de salud pública, educación, seguridad y justicia. Con esa expresión se ironizaba lo que hoy resulta una flagrante contradicción y sentencia de muerte a toda esa corriente ideológica que ha visto al Estado como el eje necesario en todos los espacios de la economía y la sociedad. Con más de 300 000 millones de dólares de ingresos fueron incapaces ni de construir un sistema de salud pública medianamente decente. Hoy el país está pagando con el sufrimiento de miles de ecuatorianos la política de construir centros de salud con sobreprecios, altamente burocratizados –para fomentar el clientelismo político– pero con una infraestructura tecnológica y humana extremadamente precaria.

Si luego de la presente crisis el Ecuador no toma un giro radical en su política pública es porque a su clase dirigente le ha importado un bledo todo el sufrimiento que estamos pasando. Los recursos fiscales deberán reasignarse a los cuatro sectores que he señalado antes: salud pública, educación, justicia y seguridad. Es allí donde deben concentrarse las políticas públicas. En los demás sectores (comunicaciones, electricidad, aviación, minería, petróleo, seguros, banca, etc.) el Estado deberá jugar un papel de regulador, no de inversor. ¿Cuánto nos ha costado mantener a una empresa de aviación estatal? ¿Cuánto nos ha costado mantener a todo ese enjambre de empresas llamadas “estratégicas”? ¿Cuánto de esos recursos no pudieron o mejor dicho debieron ser invertidos en un sistema de salud sólido o en un sistema de justicia transparente y eficiente o instituciones educativas de primera? ¿Cuántos millones se han entregado a los partidos y movimientos políticos durante los últimos 20 años? ¿Qué han hecho con esos fondos? ¿Cuánto nos ha costado a los ecuatorianos extraer, transportar y comercializar un barril de petróleo? ¿Cuánto de ese dinero no hubiese servido para fortalecer a la Fiscalía?

Editorial de Hernán Pérez Loose: "El Estado ambulancia"
Artículo de Hernán Pérez Loose: “El Estado ambulancia”

Los dineros públicos no son de propiedad del Estado, ni de la burocracia, ni de los ministerios, ni del presidente de la República. Los recursos públicos son de propiedad de los ecuatorianos. Y ha llegado el momento en que cada uno de nosotros comencemos a preguntarnos ¿qué hacen con nuestro dinero, en qué se lo invierte, cómo se lo invierte y cómo se controla su buen uso? El reciente escándalo por la adquisición de mascarillas y la lenidad con la que se ha reaccionado es muestra de toda una cultura que ve los fondos públicos como de propiedad de los gobernantes.

Es probable que estas reflexiones parezcan desentonadas hoy en día, vista la enorme emergencia que vivimos. Pero es importante que no las perdamos de vista. Si el Ecuador no adopta una profunda transformación luego de superada esta crisis, no solo que estaremos condenados a repetirla muy pronto, sino que habremos fracasado como nación. Seguiremos flotando al garete presos de intereses económicos entrecruzados, regionalismos, vanidades e ignorancia.

Autor: Hernán Pérez Loose

Fuente: El Universo

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