Crisis de la capital

La ciudad de Quito atraviesa por una de las peores crisis de su historia. A más del abandono, mala gestión, descuido de los barrios y el abandono de las parroquias rurales, las vías en mal estado, los problemas en la gestión de la basura, la paralización del metro y la corrupción generalizada, se suman la falta de liderazgo y la “sinvergüencería” en su estado más elevado.

Recuerdo que hace pocos años atrás (2017) el vicepresidente del Uruguay, Raúl Sendic, tuvo que renunciar porque un medio de comunicación reveló que había usado una tarjeta de crédito corporativa para pagar sus gastos personales. Sin ni siquiera iniciarse una investigación fiscal o un proceso judicial por este hecho, la indelicadeza y falta de ética fueron suficientes para que Sendic renuncie y pida disculpas a toda la nación.

Pese a que en Ecuador el señor Yunda tiene varias investigaciones fiscales y juicios por presuntos actos de corrupción, sigue aferrado al cargo. La divulgación en redes sociales y medios de comunicación de las conversaciones de su hijo con varios funcionarios del Municipio de Quito debían ser suficientes para que el señor Yunda se disculpe ante la ciudad y renuncie.

A más de ello, es inaudito que después de haberse cumplido con el proceso para la remoción del alcalde (como lo establece el COOTAD) y luego de haberse pronunciado al respecto el Tribunal Contencioso Electoral (TCE), Yunda siga al frente de la alcaldía recurriendo a artimañas jurídicas chuecas.

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Artículo de Sebastián Mantilla: “Crisis de la capital”

Como todos sabemos, el exalcalde recurrió a dos acciones de protección. Estas se tramitaron con serias irregularidades. Por esta razón los jueces Carlos Soto y María Belén Domínguez fueron sancionados por el Consejo de la Judicatura (CJ). Lo que resulta por demás curioso es que, estando viciado el proceso, la Corte Provincial se pronunció a favor de Yunda.

Frente a ello, me pregunto: ¿Para qué está el COOTAD y la Constitución? ¿La decisión del TCE no es suficiente? ¿La inobservancia de la norma se arregla con otra ilegalidad? ¿La sanción aplicada por el Consejo de la Judicatura a los jueces no fueron suficientes como para que la Corte Provincial desechara el pedido de Yunda? ¿Qué pasó? ¿Corrupción o es que todavía la justicia sigue tomada por el correísmo?

La fiscal general, Diana Salazar, se ha quejado por la lentitud de los jueces en el tratamiento de los procesos que están en curso en contra del señor Yunda. Hay que ser conscientes de la justicia en Ecuador sigue politizada y tomada por el correísmo. Por ello, Yunda seguirá siendo protegido y no habrá acción efectiva de la justicia.

Sin embargo, el señor Yunda no debe olvidar que la crisis que atravesamos no es un solamente un tema jurídico o político. Es, en esencia, ético. Como lo han mencionado las cámaras, gremios de profesionales y otros actores sociales, Quito necesita autoridades impolutas. Yunda no tiene legitimidad. Por respeto a la ciudad y sus habitantes, debe renunciar. Su continuidad, ahondará aún más la crisis de la capital.

Autor: Sebastián Mantilla

Fuente: El Comercio

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