Correa y el dióxido de cloro

En la década perdida, Correa dividió a los gremios, a los amigos, a la familia. Unos lo idolatraban por considerarlo un salvador y otros teníamos claro su evidente vanidad, mitomanía y limitación.

En época de pandemia, la “solución mineral milagrosa” ha ocupado su lugar y enfrenta a legos y fanáticos pseudo académicos, contra quienes consideramos que uno, cien o mil testimonios no constituyen evidencia científica en medicina, si así fuere, los hospitales estarían llenos de hechiceros, charlatanes y adivinos que tanta clientela tienen y de la cual medran. Imposible convencerlos de la toxicidad y muerte que ocasiona, no la aceptan, no la ven.

Así como Correa obtuvo más de una decena de doctorados honoris causa por sus “méritos”, el dióxido de cloro serviría para tratar la malaria, la diabetes, el asma, el autismo, el cáncer, el VIH y, por supuesto, la COVID-19.

A nivel mundial el engaño es gigantesco y supera de largo al estado de propaganda que nos anuló como ciudadanos. No se miden las consecuencias, ambos se han aprovechado de la angustia, ignorancia y desesperación de la gente.

Autor: Guillermo Falconí Morales

Fuente: El Comercio

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