¿Está Ecuador preparado para un gran terremoto? Las construcciones informales elevan el riesgo

Los recientes movimientos sísmicos registrados en países de la región han reactivado el debate sobre la preparación de Ecuador frente a un eventual terremoto. El país se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona caracterizada por una elevada actividad sísmica, por lo que la seguridad de las edificaciones constituye un factor determinante para reducir riesgos.

Ecuador dispone de la Norma Ecuatoriana de la Construcción (NEC), que establece parámetros técnicos para el diseño y ejecución de estructuras sismorresistentes. Sin embargo, para Joan Proaño, vicepresidente de Constructores Positivos, uno de los mayores problemas no está en la normativa existente, sino en su nivel de cumplimiento, especialmente dentro del sector de la construcción informal.

Construcciones informales elevan la vulnerabilidad ante terremotos

Proaño sostiene que una parte considerable de las edificaciones, principalmente en sectores urbanos periféricos, se construye sin la participación de arquitectos o ingenieros especializados y, en algunos casos, sin permisos municipales ni controles técnicos que permitan verificar la seguridad estructural.

Según el análisis expuesto por el representante del sector de la construcción, alrededor del 30% de las edificaciones en Quito correspondería a construcciones formales que han pasado por procesos que incluyen profesionales, diseños y licencias, mientras que aproximadamente el 70% restante no necesariamente habría cumplido todos los controles establecidos.

Preparación de Ecuador ante terremotos
Ecuador frente al riesgo sísmico: el reto no está solo en la normativa, sino en hacerla cumplir

Esta situación puede aumentar el riesgo ante un terremoto, particularmente cuando se trata de viviendas que han sido modificadas con el paso de los años sin una evaluación estructural previa.

Entre las prácticas que generan mayor preocupación se encuentra la construcción de pisos adicionales sobre viviendas originalmente diseñadas para soportar una menor carga. La utilización insuficiente de elementos estructurales o las ampliaciones realizadas sin estudios técnicos también pueden reducir la capacidad de una edificación para responder adecuadamente durante un movimiento sísmico.

Evaluar las viviendas antes de que ocurra un terremoto

Proaño plantea que Ecuador debería avanzar en programas que permitan identificar las edificaciones vulnerables antes de que se produzca un evento sísmico de gran magnitud.

La evaluación permitiría establecer cuáles viviendas necesitan reforzamiento estructural y determinar aquellas que, debido a sus condiciones, podrían representar un peligro para sus habitantes. Este diagnóstico también debería considerar inmuebles ubicados en zonas expuestas a amenazas adicionales, como inundaciones o deslaves.

El problema adquiere mayor relevancia por el déficit habitacional existente en el país. De acuerdo con las cifras mencionadas por Proaño, más de 700.000 viviendas presentarían condiciones que requieren algún tipo de atención, situación que plantea la necesidad de incorporar la seguridad estructural dentro de las políticas relacionadas con vivienda y planificación urbana.

Proponen una red especializada para responder ante desastres

Constructores Positivos, clúster del sector de la construcción del que Proaño es vicepresidente, impulsa la creación y fortalecimiento de una red especializada para responder ante desastres naturales.

La iniciativa busca integrar a profesionales y empresas con experiencia en diseño, construcción y evaluación de estructuras sismorresistentes, con el propósito de mejorar tanto la prevención como la capacidad de reacción del país frente a un terremoto.

La propuesta contempla una primera etapa de evaluación previa al sismo, en la que se revisarían las condiciones estructurales de edificaciones existentes para identificar posibles vulnerabilidades.

Una segunda línea de acción se concentraría en la evaluación posterior a un terremoto. El objetivo sería determinar con rapidez qué edificios pueden seguir siendo habitados y cuáles necesitan evacuación, intervención técnica o reforzamiento.

El tercer componente contempla una brigada de logística y respuesta encargada de facilitar el desplazamiento de maquinaria, recursos y asistencia hacia las zonas eventualmente afectadas. Proaño destaca que una actuación rápida después de un terremoto resulta fundamental para establecer qué estructuras son seguras y cuáles requieren atención inmediata.

Ecuador necesita fortalecer la construcción sismorresistente

Otro de los aspectos señalados es la necesidad de ampliar el conocimiento ciudadano sobre la seguridad estructural. Proaño advierte que no existe una construcción completamente “antisísmica”, sino edificaciones diseñadas técnicamente para responder frente a determinados niveles de exigencia sísmica.

Entre los sistemas que pueden utilizarse para construir estructuras sismorresistentes se encuentran el hormigón armado, el acero y la madera, siempre que el diseño, los materiales y la ejecución cumplan los criterios técnicos correspondientes.

También destaca el uso de paredes estructurales de hormigón, capaces de formar parte de sistemas integrales que aportan estabilidad frente a movimientos sísmicos. Este tipo de soluciones ha sido utilizado en países de la región con alta actividad sísmica, entre ellos Chile y Colombia.

La prevención requiere además coordinación entre autoridades nacionales, municipios, profesionales y propietarios de viviendas para impulsar evaluaciones de estructuras existentes, procesos de regularización, reforzamientos y controles que permitan garantizar el cumplimiento de la normativa en las nuevas edificaciones.

Para Proaño, la sismorresistencia debe considerarse una condición esencial dentro de cualquier proyecto constructivo por su relación directa con la protección de las personas que habitan las edificaciones.

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