Científicas ecuatorianas impulsan el avance de la Micología en América Latina

El artículo “Aportes de las mujeres a la Micología en América Latina”  da a conocer el invaluable aporte de las mujeres al conocimiento de la Micología en la región, y menciona las dificultades, desafíos, y logros alcanzados por las micólogas, entre ellas de las investigadoras ecuatorianas María Eugenia Ordoñez, Rosa Batallas Molina (Instituto Nacional de Biodiversidad), Cristina Toapanta Albán, Andrea Jaramillo y Jéssica Duchicela.

En este sentido, María Eugenia Ordoñez participó en el fortalecimiento del Fungario QCAM de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, PUCE, el cual llegó a registrar 7700 especímenes en el año 2019. Asimismo, ha participado en el fortalecimiento del portal Bioweb para el componente micológico, el cual es de acceso libre e incluye fotos, mapas de distribución y guías fotográficas por regiones naturales.

Rosa Batallas Molina participó en la implementación y organización de la colección micológica (macrohongos y líquenes) del Herbario Nacional del Ecuador (QCNE) del Instituto Nacional de Biodiversiadad (INABIIO), inicia la base de datos, contribuye al enriquecimiento del repositorio científico con varias recolectas (2002 – 2006) y contribuye a la Base Nacional de Datos de Biodiversidad (BNDB) con la visualización de 8200 registros.

Cristina Toapanta Albán asistente y colaboradora del Fungario QCAM, y su trabajo se ha concentrado en estudios de diversidad, biología, y ecología de hongos degradadores de madera; mientras que Andrea Jaramillo ha contribuido con varias publicaciones científicas a la divulgación del conocimiento de la funga y ha participado en varios eventos científicos.

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Mujeres investigadoras de Micología en Ecuador

Finalmente,el trabajo de Jéssica Duchicela se centra en la ecología de las interacciones planta-microorganismo, con un enfoque particular en las micorrizas arbusculares. Sus investigaciones han contribuido significativamente al entendimiento de cómo estas asociaciones simbióticas influyen en la colonización de plantas, agregación del suelo y en la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.

De acuerdo a la publicación, los primeros estudios sobre hongos en Latinoamérica fueron llevados a cabo en su mayoría por hombres, muy pocas mujeres formaban parte de esas investigaciones, que estuvieron dirigidas a los hongos causantes de enfermedades en humanos y en plantas. México, Brasil, Argentina, Cuba y Colombia, fueron países pioneros en el desarrollo de la Micología a nivel regional, luego fueron sumándose Chile, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Perú, y posteriormente, Panamá, Bolivia y Ecuador.

El estudio de los hongos ha experimentado una notable evolución gracias a la creciente participación de mujeres en diversas ramas de la Micología. Sin embargo, esta contribución ha sido poco reconocida, tanto a nivel latinoamericano como internacional, lo que plantea un desafío importante en cuanto a la visibilidad y el apoyo a las científicas en este campo.

La Micología ha avanzado significativamente con la dedicación de investigadoras que, desde diversas disciplinas como la taxonomía, ecología, conservación, biotecnología, fitopatología y medicina, han logrado no solo avanzar en el conocimiento de la biodiversidad fúngica, sino también generar aplicaciones prácticas de este conocimiento, desde la agricultura hasta la medicina.

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Rosa Batallas, investigadora de INABIO

Sin embargo, es necesario reconocer que, a pesar de los logros, aún existen barreras significativas que limitan su visibilidad y el reconocimiento pleno de sus aportes. En este contexto, el reconocimiento al trabajo de estas científicas no solo es un asunto de justicia científica, sino también una forma de inspirar a nuevas generaciones de mujeres.

Además, el legado de estas mujeres también reside en su capacidad para inspirar y empoderar a nuevas generaciones de científicas. Muchas de las micólogas actuales, que continúan expandiendo el conocimiento sobre la funga latinoamericana, han sido formadas bajo la influencia y el ejemplo de estas pioneras.

La Micología, al igual que otras ramas de la Biología, juega un papel crucial en la sostenibilidad y en la búsqueda de soluciones para los problemas globales. Los hongos tienen un enorme potencial en áreas como la medicina, la biotecnología, la agricultura y la industria alimentaria. Sin embargo, para que este potencial se materialice plenamente, es crucial que el conocimiento y las innovaciones en este campo sean accesibles para todos.

El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el Estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes. De manera sinérgica, el fortalecimiento de programas y proyectos de investigación, junto a instituciones académicas nacionales e internacionales, permiten alcanzar objetivos estratégicos detallados en la Agenda Nacional de Biodiversidad de Ecuador.

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