Asamblea y juego político

Faltaban 31 días para las elecciones de segunda vuelta, cuando la Asamblea envió al Ejecutivo para su aprobación o veto, la ley en la cual, entre otras cosas, se le aumentaba a los maestros sus remuneraciones y beneficios de jubilación, todo esto, por supuesto, sin el financiamiento debido.

El costo económico de aquella ley es de alrededor de 2,5% del PIB. Es decir, para cumplir con lo que la ley proponía, el IVA debería ser elevado al 18%, y todo lo que se genere entre el 12% y el 18%, esos puntos 6 adicionales tendrían que dedicarse a cumplir exclusivamente con el desfinanciado e inconstitucional incremento.

Esta barbarie, está hoy en manos de la Corte Constitucional, la cual, si se apega a lo que dice la constitución y el sano juicio, debe declarar la inconstitucionalidad del mismo. Nadie puede proponer proyectos de ley que generen egresos sin el respectivo financiamiento.

Pero lo más extraño de esa conducta del legislativo, es que se dio por unanimidad de votos, incluyendo los partidos que estaban terciando en la segunda vuelta electoral. ¿A qué jugaban?

En días recientes, ya no por unanimidad, pero sí con 100 votos, que es una votación sumamente alta, la Asamblea ha pedido al Ejecutivo que congele nuevamente el precio de los combustibles.

Hace poco, pidieron que el gobierno tenga un gasto adicional que representaba 2.500 millones. Ahora piden que el tamaño del hueco fiscal aumente, congelando los combustibles. ¿Qué pretende la Asamblea entonces?

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Artículo de Alberto Dahik: “Asamblea y juego político”

No hay duda: un boicot económico, un terrorismo económico que claramente busca la explosión en mil pedazos de la economía ecuatoriana.

¿No están conscientes los señores asambleístas que hay atrasos gigantescos que el presupuesto no ha podido cumplir? Hay gigantescas deudas con el IESS, hay contratistas impagos, atrasos con los municipios y universidades, con la Junta de Beneficencia, Solca, etcétera. ¿No están conscientes que la pandemia agravó las ya críticas finanzas públicas, y que tenemos que seguir tomando deuda para sobrevivir? ¿No saben acaso que el presupuesto tiene déficit y que el subsidio lo que hace es aumentarlo?

Pero si eso no lo entienden, ¿están conscientes que lo que precisamente se ha probado en los últimos meses en que se han estado elevando los combustibles, es que no hay la tal estampida de precios que tanto irresponsable e ignorante ha usado como argumento para pedir el congelamiento? ¿No conocen las fortunas que se han hecho estafando al fisco y a todos los ecuatorianos con el infame negocio del contrabando de combustibles que es posible por la existencia del subsidio? ¿No saben que estimular el consumo de hidrocarburos bajando su precio es apoyar el deterioro del medio ambiente?

La pregunta es entonces, ¿qué saben?, ¿qué entienden los asambleístas?

Y para que no haya dudas, presento los datos la inflación anual de todos los meses en el año 2020: -0.30, -0.23, 0.18, 1.01, -0.54, -0.76, -0.90, -1.60, -0.91,-0.93. Señores asambleístas, en 8 de los doce meses del 2020, la inflación anual fue negativa, es decir, los precios no subieron, sino que bajaron. Y a fin de año, en el 2020, el país muestra oficialmente deflación no inflación. Y para el año 2021, con cifras disponibles en el BCE hasta mayo, esta es la inflación anual en cada mes desde enero: -1.04, -0.81, -0.83, -1.47, -1.13. En otras palabras, mientras los combustibles han ido subiendo ha habido deflación. ¿Dónde está la mentira de que subir los combustibles hace que todo suba?

Y para aquellos necios, que dicen que la “realidad está en el mercado” y que “las cifras mienten”, el índice que elabora Supermaxi, cadena de reconocida seriedad, con base en todos sus productos, que es todavía más exacto que el índice que muestra el BCE, arroja exactamente la misma conclusión: No ha habido subida de precios, sino deflación. Y con el falaz argumento de que hay que proteger al pobre de la subida de precios congelando combustibles, hemos protegido al rico, al contrabandista, y hemos dañado la naturaleza, regalando, a precios de hoy, más de 80.000 millones de dólares desde los años 70 hasta este preciso momento. .

La única elevación de precios que está reprimida es la del transporte urbano, precio que al ajustarse, debe merecer un subsidio directo, es decir focalizado, porque definitivamente ese precio sí afecta a los pobres.

En el año 1994, cuando ejercía las funciones de vicepresidente de la República, en forma responsable habíamos eliminado el subsidio a los combustibles, y habíamos establecido una fórmula que fijaba el precio en relación al precio internacional. Esto se venía aplicando, cuando los partidos políticos, y los demagogos de siempre, tumbaron la medida haciéndola declarar “inconstitucional”. Desde ese entonces hasta la fecha de hoy, se han entregado casi 70 mil millones de dólares. Y para los necios hago la pregunta: Si tan gigantesca cantidad ha ido a los pobres ¿Por qué siguen siendo pobres?

La Asamblea tiene dos opciones: Pensar en el Ecuador, o decirle al país que es mejor que les paguen un sueldo para que no hagan nada, porque lo que hacen nos está destruyendo.

Autor: Alberto Dahik

Fuente: El Universo

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