Qué doble moral compañeritos

El presidente Guillermo Lasso informó hoy que Sebastián Corral será el embajador en Londres. Y correístas y afines se frotaron las manos. Juraron tener ahí un argumento para demostrar el contubernio de la prensa con el gobierno. El pago de favores. La falta de seriedad de un canal como Teleamazonas, del cual Corral fue gerente. La prueba de que los medios independientes no existen. El indicio que faltaba para demostrar que los medios gobiernan. La pieza del rompecabezas llamado prensa prepago… Todos remaron en esa dirección. También Rafael Correa. También el inefable Guillaume Long. Las redes se inundaron de comentarios y el caso Corral fue tendencia.

Primer apunte: Sebastián Corral es un ejecutivo de una empresa privada. Como persona -huelga decirlo pero toca decirlo- tiene derecho a cambiar de oficio. Y de estatus. Que se sepa, él no representa a los periodistas del Ecuador y tampoco a los de Teleamazonas, cuyo trabajo debe ser apreciado y evaluado por fuera de las decisiones personales de los directivos del medio.

Segundo apunte: Sebastián Corral no es periodista. Y su caso puede ser equiparado con aquellos ejecutivos o dueños de medios que al inicio del correísmo fueron al gobierno: Jorge Glas (ejecutivo de Satelital), Ricardo Rivera, su tío, (dueño de Satelital). Jorge Yunda también entró en la onda correísta siendo empresario de una enorme red de radios. Y Galo Enriquez, dueño de Radio América, fue nombrado embajador en Panamá.

Tercer apunte: el paso a la política de Sebastián Corral, en calidad de diplomático, no vincula en forma alguna al periodismo. Ni constituye evidencia de alianza de los medios con el gobierno de Guillermo Lasso. A menos que haya pruebas. Cada medio, cada día, se juega su credibilidad ante sus audiencias que saben diferenciar perfectamente información y opinión periodísticas de proselitismo y propaganda. Solo los que compraron periodistas y los volvieron cheerleaders, creen que todos los periodistas están prestos a venderse.

Artículo de José Hernández:

Cuarto apunte: cómo les sienta aquello de “doble moral compañeritos”! Porque la decisión personal de un ejecutivo de medios no se parece, en absoluto, al desangre en las filas del periodismo que se produjo durante el gobierno de Correa. Centenares de periodistas se volvieron funcionarios y migraron de querer encontrar la verdad de los hechos, a ayudar a ocultarla en el gobierno. Algunos no solo sirvieron al aparato de propaganda: se enriquecieron haciendo contratos con la administración (Carlos Ochoa, Carlos Rabascall, Carlos Bravo…), se volvieron ministros (Javier Ponce, Freddy Ehlers), viceministros (Kintto Lucas), embajadores (Francisco Borja, Xavier Lasso), embajadores y asambleístas (Aminta Buenaño, María Augusta Calle), diputados (Rolando Panchana, Marcela Holguín), prefectos (Jimmy Jairala) o multiempleos (Patricio Barriga, Orlando Pérez, Rubén Darío Buitrón, Carolina Espinosa, Carol Murillo, Andrés Reliche, Douglas Bravo)… La lista es profusa.

Quinto apunte: esos periodistas, convertidos en políticos, sirvieron en forma ciega al proyecto autoritario de Correa y aplaudieron en forma desvergonzada la persecución contra los medios y periodistas. Cuando no participaron directamente en ella, como es el caso de Patricio Barriga. Algunos de ellos volvieron con cara de periodistas a medios, para reclamar los derechos que cuando estuvieron en el poder pisotearon. Políticos como Jimmy Jairala y Orlando Pérez están ante los micrófonos o dirigen equipos de periodistas. Es su derecho, pero hay que tener claro que son políticos: el periodismo no contempla la puerta giratoria. Hoy político, mañana periodista, pasado…

Sexto apunte: Sebastián Corral dejó de ser un ejecutivo de un medio y es el embajador del Ecuador en Inglaterra. Es un hecho personal y particular que no compromete el esfuerzo de reconstitución que hacen los medios tradicionales y los digitales que el correísmo quiso extinguir. Hay que recordar los ataques inmisericordes contra Vanguardia, Hoy, El Universo, Expreso, La Hora, Ecuavisa, Teleamazonas, 4Pelagatos, Plan V, Fundamedios…
Que inquisidores y exterminadores de la libertad de expresión usen un caso particular para montar una película de ficción es siniestro: peor, abyecto.

Autor: José Hernández

Fuente: 4 Pelagatos

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