La Novena

Novena de Jesús

La Novena del Niño
Jesús es el rezo de la Novena de Navidad, una hermosa manera
de recibir al Niño Jesús, no sólo que prepara
los corazones de quienes le siguen con fe y devoción sino que
produce una esplendida atmósfera familiar llena de amor.

Novena de Jesus
Novena de Jesús

El rezo de la Novena de
Navidad comienza el 16 de Diciembre y termina el 24 de diciembre, víspera del nacimiento de Jesucristo, durante nueve días
se rezan las consideraciones de cada día. Los cantos de
villancicos son importantes dentro del rezo de la novena de navidad.
Cada día se ha de cantar un villancico antes y después
del rezo de la novena de Jesús.
En algunos países
como Colombia o Ecuador, la novena se hace en vecindarios
o barrios, donde la gente se congrega alrededor del pesebre que se
haya preparado fuera de alguna de las casas. Esta bella tradición
nos habla de la jovialidad y hermandad que reina en la Navidad. Se
puede acompañar con un chocolate caliente y galletas de
Navidad para los que acuden al rezo puedan compartir amenamente en familia.
El pesebre, que algunos llaman nacimiento o belén,
fue ideado por el Seráfico San Francisco de Asís,
quien, en la Navidad de 1233, tres años antes de su muerte,
hizo una representación en vivo del nacimiento del Hijo de
Dios, para celebrar con una solemnidad única y extraordinaria
ese hecho, habiendo obtenido previamente la oportuna licencia del
Sumo Pontífice, para evitar que su proyecto fracasara
condenado como novedad. Lejos de eso, pronto se extendió por
toda la cristiandad, popularizándose con las figuritas de los
más diversos materiales que todos conocemos, habiendo llegado
hasta nosotros a través de España, para convertirse en
una de las tradiciones más propias de nuestras tierras,
esencial para el disfrute pleno de la Navidad.

Novena a Jesús

La
novena
se desarrollará todos los días de acuerdo con el
siguiente esquema básico
1. Saludo inicial.
2. Oración
para todos los días.
3. Presentación del personaje
del día.
4. Lectura Bíblica.
5. Meditación.
6.
Oración final y colocación de la figura en el
pesebre.
7. Despedida.

Oración para todos los
días



Aquí estamos, Señor, reunidos en
torno a ti,
no deseamos nada más sino encontrarte en
nuestras vidas; así como te reconocieron Ana y Simeón
queremos
reconocerte en el niño que nace en Belén.
Prepara tú
nuestros corazones para que recibamos con alegría y compromiso
el Reino de Dios que se hace presente entre nosotros, proclamando con
todos los ángeles y a través de nuestra vida “Gloria
a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el
Señor”.
No cierres tus oídos a nuestra oración
para que meditando el misterio de la encarnación, sigamos más
de cerca, con Espíritu de hijos, al crucificado que ha
resucitado.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Benignísimo Dios de
infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis
en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho
hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre
para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os
doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él,
os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro
Hijo humanado suplicándoos por sus divinos méritos, por
las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas
que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros
corazones con humildad profunda, con Amor encendido, con tal
desprecio de todo lo terreno que Jesús recién nacido
tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
Gloria al Padre, rezar tres
veces
Oración a la
Santísima Virgen (Para todos los días)
Soberana María, que
por vuestras grandes virtudes, y especialmente por vuestra humildad
merecisteis que todo un Dios os escogiese para Madre suya; os suplico
que Vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de
todos los que en este tiempo hiciesen esta novena para el nacimiento
espiritual de vuestro adorado Hijo.
Gloria al Padre, rezar tres
veces
Oración a San José
(Para todos los días)
Oh Santísimo José,
esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas
gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos
ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a
tan excelente grandeza. Os ruego por el amor que tuvisteis al Divino
Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y
recibirle sacramentalmente mientras en su divina Esencia lo veo y le
gozo en el cielo. Amén.
Rezar Padrenuestro, Avemaría
y Gloria. Después, se deben rezar los Gozos al Niño
Jesús
La Novena de Navidad nos
acerca tiernamente al Señor, nos cobija dulcemente a la espera
del nacimiento del Salvador del Mundo. Qué hermoso es estar
cerca del Niño y poder con júbilo recibirlo en nuestro
corazón.

Primer día, 16 de
diciembre: La Virgen María
1. Saludo inicial:

Se saluda a los presentes con estas u otras palabras
similares:

Hoy estamos aquí para prepararnos juntos al
nacimiento del Señor. Queremos orar con Él, escuchar su
Palabra y meditarla; dejar que sea Él quien nos transforme así
como lo ha hecho con todos los que le escuchan.
Nos disponemos a
participar: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Se canta A ti te cantamos, preciosa María.

2.
Oración para todos los días
: (página
inicial)

3. Presentación del personaje del día:
Hoy
vamos a meditar la figura de María. Ella fue la primera en
recibir la noticia del nacimiento del Salvador; fue la primera en
acoger la palabra en su corazón e interrumpir sus planes por
aceptar a Jesús. Escuchemos hoy cómo ella recibió
el Verbo de Dios.

4. Lectura Bíblica. (Lc 1,
26-38):

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por
Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que
estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José,
de la familia de David. La virgen se llamaba María.
Llegó
el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena
de gracia, el Señor está contigo». María
quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se
preguntaba qué significaría tal saludo.
Pero el
ángel le dijo: «No temas, María, porque has
encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás
a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será
grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El
Señor Dios le dará el trono de su antepasado David;
gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no
terminará jamás».
María entonces dijo
al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo soy
virgen?» Contestó el ángel: «El Espíritu
Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te
cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá
de ti será llamado Hijo de Dios. También tu parienta
Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía
tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo. Para
Dios, nada es imposible».
Dijo María: «Yo soy
la servidora del Señor, hágase en mí tal como
has dicho». Después la dejó el ángel.
Palabra
del Señor.

5. Meditación:
En esta
lectura se nos presenta a María como aquella que está a
la escucha de la palabra, es interpelada por ella y recibe la misión
de ser la madre de Dios. Ella, sin embargo, presenta sus dudas al
ángel y recibe la prueba de la maternidad de Isabel que
demuestra que para Dios nada es imposible. ¿Medito yo
diariamente la palabra de Dios? ¿Voy descubriendo la voluntad
de Dios para mi vida? ¿Cuáles son las preguntas que me
surgen de la escucha de su voluntad? ¿Es mi respuesta un sí
abierto a recibir a Jesús en mi vida?

6. Oración
final y colocación de la figura de la Virgen María en
el pesebre:

Te damos gracias, Padre, porque en María
nos has mostrado la grandeza de tu amor. Te pedimos que germine en
nosotros la pureza de corazón, y así seamos libres para
hacer tu voluntad. Abre nuestros oídos para que escuchemos tu
Palabra, y que en nuestros labios esté siempre el sí a
punto. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
(Mientras se coloca la figura en el pesebre se
puede cantar Purísima María).

7.
Antífona:
Oh
Sabiduría,
que
brotaste de los labios del Altísimo,
abarcando
del uno al otro confín
y
ordenándolo todo con firmeza y suavidad,
ven y
muéstranos el camino de la salvación.
8.
Letanías:
Señor
Jesús, luz del mundo Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, sol de justicia Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, lucero brillante de la mañana Ten piedad de
nosotros.
Señor
Jesús, camino que nos conduces al Padre Ten piedad de
nosotros.
Señor
Jesús, vida nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, verdad nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, sacerdote de la nueva alianza Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, compasivo y fiel Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, mediador entre Dios y los hombres Ten piedad de
nosotros.
Señor
Jesús, buen pastor Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, puerta de las ovejas Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, Dios y hombre verdadero Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, maestro nuestro Ten piedad de nosotros.
Señor
Jesús, sencillo y humilde de corazón Ten piedad de
nosotros.
9.
Padrenuestro:
Pidamos
con las mismas palabras que nos enseñó Jesús,
que venga a nosotros y a todo el mundo el reino de Dios: Padre
nuestro.

10. Despedida:
El Dios de la Vida,
que hizo fecunda la virginidad de María, nos bendiga en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Segundo día, 17 de
diciembre: San José

1. Saludo y Aguinaldo
inicial:

Se saluda a los presentes con estas u otras
palabras similares:

Queremos escuchar hoy lo que el Señor
nos quiere decir. Por eso estamos alegres, Dios se acerca a cada uno
de nosotros y nos habla al oído. Preparemos nuestros corazones
para que sea su voz la que escuchemos, descubriendo su voluntad para
nosotros. Comencemos esta celebración en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se canta (Si la
Virgen fuera andina…)

2. Oración para todos
los días
: (página inicial)

3.
Presentación del personaje del día:

Nos
acercaremos en este momento a la figura de José. Ellos ya
estaban comprometidos, así que solamente faltaba esperar un
tiempo y llevar adelante los planes como cualquier pareja de su
época. Pero las dudas invaden el corazón de José,
quien pone sus preocupaciones en las manos del Señor. Dios no
se hace esperar, y acude a José; la necesidad es mutua: José
desea respuestas sobre lo sucedido y Dios necesita la respuesta de
José para poner al Hijo bajo sus cuidados. Escuchemos con
mucha atención la siguiente lectura del Evangelio.

4.
Lectura Bíblica (Mt 1, 18-25):

Este fue el principio
de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José;
pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra
del Espíritu Santo.
Su esposo, José, pensó
despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente
para no difamarla.
Mientras lo estaba pensando, el Ángel
del Señor se le apareció en sueños y le dijo:
«José, descendiente de David, no tengas miedo de
llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está
esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que
pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás
Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus
pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo
que había dicho el Señor por boca del profeta: La
virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán
por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros.
Cuando José
se despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le
había ordenado y tomó consigo a su esposa. Y sin que
hubieran tenido relaciones, dio a luz un hijo, al que puso por nombre
Jesús.
Palabra del Señor.

5.
Meditación:

Hemos escuchado que José era un
hombre prudente y justo, por lo que no actuó según su
primer impulso sino que prefirió meditar y despedir a María
de una manera discreta. Él no desespera y Dios se le
manifiesta encargándole cuidar de su hijo. José no
tarda en hacer la voluntad del Señor y al despertarse hace
cuanto le ha sido ordenado.
En cuanto a mi vida: ¿Actúo
con prudencia o me dejo llevar por mi primer impulso, sin pensar y
cometiendo actos que en la reflexión posterior me doy cuenta
de que fueron injustos? ¿Medito los acontecimientos de mi vida
en oración o es una cosa separada de la otra? ¿Cuando
descubro lo que debo hacer, me pongo manos a la obra o espero
largamente hasta que no tengo más remedio?

6.
Oración final y colocación de la figura de San José
en el pesebre:

Tu amor, Padre, ha sido conocido por San José,
hombre justo y padre fiel; él ha sido de quien Tú
quisiste que Jesús aprendiera el amor paterno, experiencia que
luego relacionó contigo hasta decirte ¡Abba!
(¡Papá!).
Ayúdanos a ser comprensivos con los
demás, buscando en nuestras relaciones siempre tu justicia, y
danos la capacidad de responderte diligentemente, así como
José lo ha hecho. Que en el rostro de los niños sin
padre encontremos tu rostro y asumamos esa tarea de ser padres en el
Espíritu Santo. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro
Señor.
(Mientras se coloca la figura en el pesebre se
puede cantar La jornada (Din, Din, Din)

7. Antífona:
Oh Adonai, Pastor de la casa
de Israel,
que te apareciste a Moisés
en la zarza ardiente
y en el Sinaí le
diste tu ley,
ven a librarnos con el poder
tu brazo.
8. Letanías:
Señor Jesús,
nuestra paz Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
nuestra reconciliación Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
víctima de expiación por nuestros pecados Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
luz de la vida Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
pan bajado del cielo Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
manantial de agua viva que saltas hasta la vida eterna Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
imagen del Dios invisible Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
reflejo de la gloria del Padre Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
vid verdadera de la que nosotros somos sarmientos Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
engendrado no creado Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
hijo de Santa María Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
cabeza del cuerpo de la Iglesia Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el primero y el último Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el alfa y la omega Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el principio y el fin Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
único salvador del mundo ayer, hoy y siempre Ten piedad de
nosotros.
9. Padrenuestro:
Pidamos con las mismas
palabras que nos enseñó Jesús, que venga a
nosotros y a todo el mundo el reino de Dios: Padre nuestro.
10. Despedida:
El
Dios que nos salva continuamente, quien ha bendecido a José
con Jesucristo, nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.

Tercer día, 18 de
diciembre: La mula y el buey
1. Saludo y Aguinaldo
inicial
:
Se saluda a los presentes con estas u otras palabras
similares:
La creación ha sido hecha en Cristo, y por eso
es importante que la recordemos en esta novena. Sobre todo, cuando en
estos tiempos se hace tan importante reflexionar sobre la ecología.
Antes de comenzar, hagamos un pequeño momento de silencio y
escuchemos los ruidos que la naturaleza nos brinda.
En el nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se
canta Aguinaldo del Callao

2. Oración para todos los
días
(página inicial)

3. Presentación
del personaje del día:

San Francisco, creador del
pesebre, introduce dos nuevos elementos en la representación
del nacimiento del niño Dios. Son la mula y el buey. El buey,
animal fuerte y fiel, seguramente lo ha deducido puesto que las
narraciones bíblicas nos hablan de un establo; la mula
recuerda aquel animal en el cual se trasladó María
desde Nazaret hasta Belén.
En estos dos animales, se
representa toda la armonía de la naturaleza que llega a su
plenitud en Jesucristo. También se nos recuerda que a aquél
a quien nadie quiso recibir en su casa, fue calentado y acogido por
estos animales. Escuchemos lo que nos dice el profeta.

4.
Lectura Bíblica (Is 11,1-):

Una rama saldrá del
tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces.
Sobre
él reposará el Espíritu de Yahvé,
espíritu de sabiduría e inteligencia espíritu de
prudencia y valentía, espíritu para conocer a Yahvé
y para respetarlo, y para gobernar según a sus preceptos. No
juzgará por las apariencias ni se decidirá por lo que
se dice, sino que hará justicia a los débiles y
defenderá el derecho de los pobres del país. Su palabra
derribará al opresor, el soplo de sus labios matará al
malvado.
vendrá como cinturón la justicia, y la
lealtad será el ceñidor de sus caderas.
El lobo
habitará con el cordero, el puma se acostará junto al
cabrito, el ternero comerá al lado del león y un niño
chiquito los cuidará.
La vaca y el oso pastarán en
compañía y sus crías reposarán juntas,
pues el león también comerá pasto, igual que el
buey.
El niño de pecho jugará sobre el nido de la
víbora, y en la cueva de la culebra el pequeñuelo
meterá su mano.
No cometerán el mal, ni dañarán
a su prójimo en todo mi Cerro santo, pues, como llenan las
aguas el mar, se llenará la tierra del conocimiento de
Yahvé.
Palabra del Señor.

5.
Meditación:

Recibir a Jesucristo en la propia vida
implica luchar activamente por la paz. La mula y el buey son
expresión de la pobreza en la cual nace Jesús: ¡El
Salvador ha elegido nacer en medio de los más pobres, y en
condiciones inhumanas!
El nacimiento de este Rey de la gloria, es
una denuncia a todos los atropellos que se cometen a los hermanos. La
naturaleza no podrá encontrarse en paz mientras los hombres y
mujeres no aprendamos a vivir en armonía tanto entre nosotros
como con el resto de la creación. Y para poder ser solidarios
debemos comenzar por hacernos pobres, tanto que seamos libres para
proclamar con nuestras vidas que el lobo habita con el cordero.
¿Doy
cabida en mi corazón a Jesús o le expulso de él
con excusas? ¿Soy solidario con mis hermanos más
necesitados? ¿Cómo lo demuestro? ¿Valoro la
naturaleza y la respeto como parte de la creación?

6.
Oración final y colocación de las figuras de la mula y
el buey en el pesebre
:
Al ver a la mula y el buey, Señor,
vemos el regalo que nos has hecho en la creación. Te pedimos
perdón por aquellos que con intereses mezquinos cada día
acaban con parte de la naturaleza. También te pedimos perdón
por nosotros, porque muchas veces no sabemos ser solidarios con quien
nos necesita. Danos un corazón de carne, para que sepamos ser
misericordiosos y dar nuestro calor humano a los demás.
Te
lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
(Mientras
se colocan las figuras en el pesebre se puede cantar)

7. Antífona:
Oh Renuevo del tronco de
Jesé,
que te alzas como un signo
para los pueblos,
ante quien los reyes
enmudecen
y cuyo auxilio imploran las
naciones,
ven librarnos, no tardes
más.
8. Letanías:
Señor Jesús,
luz del mundo Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sol de justicia Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
lucero brillante de la mañana Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
camino que nos conduces al Padre Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
vida nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
verdad nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sacerdote de la nueva alianza Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
compasivo y fiel Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
mediador entre Dios y los hombres Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
buen pastor Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
puerta de las ovejas Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
Dios y hombre verdadero Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
maestro nuestro Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sencillo y humilde de corazón Ten piedad de nosotros.
9. Padrenuestro:
Pidamos con las mismas
palabras que nos enseñó Jesús, que venga a
nosotros y a todo el mundo el reino de Dios: Padre nuestro.
10. Despedida:
El
Dios creador, que nos recuerda su amor en cada huella de Él
que encontramos en la naturaleza, nos bendiga en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Cuarto día, 19 de
diciembre: La estrella de Belén
1. Saludo y Aguinaldo
inicial:

Se saluda a los presentes con estas u otras palabras
similares:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Se canta Espléndida noche radiante de
luz.

2. Oración para todos los días: (página
inicial)

3. Presentación
del personaje del día:

Estar atentos a los signos de
los tiempos, es vivir en una relación profunda con Dios,
nuestros hermanos y el cosmos. Hoy meditaremos sobre la lectura de
estos signos en nuestras vidas, recordándolos como aquella
gran estrella que anunció el nacimiento del Mesías. La
estrella de Belén no es cualquier estrella en el cielo, es el
signo que guía hasta encontrar al Salvador que ha nacido, pero
solamente pueden darse cuenta de ello los que miran el mundo con ojos
que buscan al verdadero Dios. De esta manera, hay muchos detalles en
nuestras vidas que nos pueden indicar a este mismo Salvador. No hace
falta que sea una estrella de Belén, pero sí que
tengamos los ojos y el corazón bien abiertos para que podamos
descubrir aquello que nos guía a Jesús.

4.
Lectura Bíblica. (Ap 22,12-17):

Dice el Señor:
«Voy a llegar pronto y llevo conmigo el salario para dar a cada
uno conforme a su trabajo. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el
Ultimo, el Principio y el Fin.
Felices los que lavan sus ropas,
porque así tendrán acceso al árbol de la vida, y
se les abrirán las puertas de la ciudad. Fuera los perros, los
hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras y todos
los que aman y practican la mentira.
Yo, Jesús, he enviado
a mi ángel para decirles lo que se refiere a las Iglesias. Yo
soy el Brote y el Descendiente de David, la estrella radiante de la
mañana.» E l Espíritu y la Esposa dicen: «¡Ven!»
Que el que escucha diga también: «¡Ven!» El
que tenga sed, que se acerque, y el que lo desee, reciba
gratuitamente el agua de la vida.
Palabra del Señor.

5.
Meditación:

Jesús es la luz, es la estrella
radiante de la mañana, es quien nos enseña el rostro
del Padre. Su presencia ilumina toda nuestra vida y nos guía a
que encontremos el sentido del amor en plenitud; nos convierte en
signos radiantes de su alegría para que los demás nos
vean como esas estrellas que guían hasta Él. Este es el
don gratuito de su amor: su presencia resucitado en el hoy de la
historia.
¿Verdaderamente siento a Jesús como la luz
de mi vida? ¿Busco ídolos en el cosmos o busco las
huellas de la presencia del Señor que me lleven hasta a Él?
¿Soy estrella radiante para los demás o mi vida es
opaca, triste, sin reflejar a Jesús?

6. Oración
final y colocación de la estrella de Belén en el
pesebre:

Te damos gracias, Señor, porque nos sigues
amando, y nos muestras a través de la creación el
camino que nos lleva a amarte.
Tu Hijo es la estrella radiante de
nuestras vidas, y así, toda la creación se llena de
júbilo; el día al día le pasa el mensaje,
la
noche a la noche se lo susurra: ¡El Salvador ha nacido!
¡Nuestro Rey ha llegado! Por eso, la alegría se hace
presente en la historia, y el pecado es vencido por tu Amor.
Infunde,
Padre, ese espíritu de Amor en cada uno de nosotros para que
seamos colaboradores de la historia de salvación que nos
revelas a cada instante. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
(Mientras se coloca la figura en el pesebre se
puede cantar Aguinaldo Margariteño (Esta noche es
noche))

7. Antífona:
Oh Llave de David y Cetro de
la casa de Israel,
que abres y nadie puede
cerrar,
cierras y nadie puede abrir,
ven y libra a los cautivos
que viven en tinieblas y en
sombra de muerte.
8. Letanías:
Señor Jesús,
nuestra paz Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
nuestra reconciliación Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
víctima de expiación por nuestros pecados Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
luz de la vida Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
pan bajado del cielo Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
manantial de agua viva que saltas hasta la vida eterna Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
imagen del Dios invisible Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
reflejo de la gloria del Padre Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
vid verdadera de la que nosotros somos sarmientos Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
engendrado no creado Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
hijo de Santa María Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
cabeza del cuerpo de la Iglesia Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el primero y el último Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el alfa y la omega Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el principio y el fin Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
único salvador del mundo ayer, hoy y siempre Ten piedad de
nosotros.
9. Padrenuestro:
Pidamos con las mismas
palabras que nos enseñó Jesús, que venga a
nosotros y a todo el mundo el reino de Dios: Padre nuestro.

10.
Despedida:

Que la alegría de Dios Padre, Hijo y
Espíritu Santo nos acompañe siempre y la llevemos a los
demás. Amén.

Quinto día: 20 de
diciembre: Los ángeles
1. Saludo y Aguinaldo
inicial:

Se saluda a los presentes con estas u otras palabras
similares:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Se canta Espléndida noche radiante de
luz.

2. Oración para todos los días: (página
inicial)

3. Presentación del personaje del
día:

En la actualidad mucha gente habla de los ángeles,
pero los presenta como seres mágicos, celestiales, que son
capaces por ellos mismos de dar el bien o el mal. La visión
cristiana es diferente. Los ángeles aparecen en la Biblia como
aquellos seres que llevan una buena noticia de Dios a los demás,
comprometen a los destinatarios del mensaje y les van protegiendo de
los peligros que les amenazan. Así, los ángeles
aparecen ante los pastores y les anuncian a los más pobres el
nacimiento de Jesús. Escuchemos el relato.

4.
Lectura Bíblica (Lc 2,8-14):

En la región había
pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban
para cuidar sus rebaños. [9].Se les apareció un ángel
del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de
claridad. Y quedaron muy asustados.
[10].Pero el ángel les
dijo: «No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena
noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el
pueblo. [11].Hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un
Salvador, que es el Mesías y el Señor. [12].Miren cómo
lo reconocerán: hallarán a un niño recién
nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
[13].De
pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel,
y alababan a Dios con estas palabras: [14].«Gloria a Dios en lo
más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta
es la hora de su gracia.»
Palabra del Señor.

5.
Meditación:

En el lenguaje cotidiano, cuando a alguien
se le compara con un ángel es porque ha hecho el bien a otro,
y refleja en su vida el amor de Dios. Los ángeles van a
anunciar a los más pobres la buena noticia del nacimiento de
Jesús; son portadores de alegría y le muestran el
camino a los demás para encontrar esta alegría. El coro
celestial invita a glorificar a Dios con la paz, y esta no es una
invitación particular para unos pocos, sino a todos los
hombres porque el Señor les ama.
¿Soy portador de
buenas noticias para los demás? ¿Creo y celebro
verdaderamente la buena noticia del nacimiento de Jesús? ¿Soy
constructor de la paz que glorifica al Señor?

6.
Oración final y colocación de la figura del ángel
en el pesebre:

Tú has enviado, Señor, tu ángel
para que camine delante de nosotros, protegiendo nuestros pasos y
guiándonos hacia tus caminos;
te sirves de ellos para
anunciarnos buenas noticias.
Enséñanos a ser buena
noticia para los demás, a hacer el bien sin ninguna
restricción, así construiremos la paz con nuestros
hermanos
y haremos realidad el Reino de Dios entre nosotros. Te lo
pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
(Mientras
se coloca la figura en el pesebre se puede cantar Cantemos, cantemos
o algún otro villancico)

7. Antífona:
Oh Sol que naces de lo alto,
Resplandor de la luz eterna,
Sol de justicia,
ven ahora a iluminar a los
que viven en tinieblas
y en sombra de muerte.
8. Letanías:
Señor Jesús,
luz del mundo Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sol de justicia Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
lucero brillante de la mañana Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
camino que nos conduces al Padre Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
vida nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
verdad nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sacerdote de la nueva alianza Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
compasivo y fiel Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
mediador entre Dios y los hombres Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
buen pastor Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
puerta de las ovejas Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
Dios y hombre verdadero Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
maestro nuestro Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sencillo y humilde de corazón Ten piedad de nosotros.
9. Padrenuestro:
Pidamos con las mismas
palabras que nos enseñó Jesús, que venga a
nosotros y a todo el mundo el reino de Dios: Padre nuestro.

10.
Despedida:

Dios que nos envía a anunciar su redención
a todos nuestros hermanos, nos bendiga en el nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Sexto día, 21 de
diciembre: Los pastores y las ovejas
1. Saludo y Aguinaldo
inicial:

Se saluda a los presentes con estas u otras palabras
similares:
El día de hoy queremos unirnos a todos los
hombres y mujeres que tienen un corazón sencillo, porque ellos
son capaces de descubrir en medio de sus vidas las manifestaciones de
Dios. Jesús lo ha afirmado al decir: “Bienaventurados
los puros de corazón porque ellos verán a Dios”.
En un momento de silencio busquemos a Dios que se hace presente en
medio de nosotros, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Se canta Corre caballito.

2. Oración
para todos los días: (página inicial)

3.
Presentación del personaje del día:

Los pastores
representan a los pobres del pueblo de Israel, a aquellos que tenían
su corazón puesto en el Señor y que vivían desde
las necesidades de cada día que Dios es quien salva. El rey
David había sido un pastor, y Yahvé le llamó
para ser rey de Israel; los pastores del tiempo de Jesús son
los primeros llamados a descubrir al Rey de la Gloria. Este paralelo
indica cómo el Reino de Dios se manifiesta en primer lugar y
se construye desde los humildes. Escuchemos el relato del evangelio y
pensemos si nos identificamos con estos pastores.

4.
Lectura Bíblica (Lc 2,15-20):

Después de que los
ángeles se volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a
otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha
sucedido y que el Señor nos ha dado a conocer.» Fueron
apresuradamente y hallaron a María y a José con el
recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que
los ángeles les habían dicho del niño. Todos los
que escucharon a los pastores quedaron maravillados de lo que decían.
María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y
los volvía a meditar en su interior.
Después los
pastores regresaron alabando y glorificando a Dios por todo lo que
habían visto y oído, tal como los ángeles se lo
habían anunciado.
Palabra del Señor.

5.
Meditación:

El pobre cree y actúa según
su fe, puesto que para él la esperanza está en el
Señor. Muchas veces nos llenamos de tantas cosas que dejamos
de ser pobres y comenzamos a ser ricos en ideas, cosas, poderes…
El pobre no da muchas vueltas y se pone rápidamente en camino,
a ver según lo que le ha dicho el ángel, y no se queda
con su fe, sino que la comparte con los demás.
Hay dos
partes importantes de nuestra fe: oír y ver. Necesitamos
escuchar el evangelio, creerlo y luego ir corriendo a ver, a vivirlo,
a tener la experiencia de abandonarnos en los brazos del Padre. Así,
tendremos razones para alabar y glorificar a Dios, de lo contrario,
nuestras alabanzas serán vacías, sin una base de la
propia vida.
¿Creo con un corazón pobre o estoy
lleno de tantas cosas que no me permiten creer en la buena noticia de
Jesucristo? ¿Vivo realmente mi fe o está divorciada mi
vida de la fe? ¿Mi alabanza a Dios surge de la propia
experiencia de la salvación? ¿Me dejo cuestionar mi
forma de vivir la fe o estoy aferrado a una fe rígida, dejando
pasar de largo al Señor de la Vida?

6. Oración
final y colocación de las figuras de los pastores y las ovejas
en el pesebre:

En los más pobres de tu pueblo, Señor,
tú manifiestas la grandeza de tu amor.
Danos un corazón
pobre y humilde, como el de los pastores a quienes tus ángeles
anunciaron el nacimiento de tu Hijo; para que te podamos reconocer en
los más necesitados de nuestra historia, y, atendiendo su
clamor, imitemos tu amor.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
(Mientras se colocan las figuras en el pesebre se
puede cantar A adorar al niño o algún toro villancico)

7. Antífona:
Oh Rey de la naciones y
deseado de los pueblos,
Piedra angular de la
Iglesia,
que haces de dos pueblos uno
solo,
ven y salva al hombre que
formaste del barro y la tierra.
8. Letanías:
Señor Jesús,
nuestra paz Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
nuestra reconciliación Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
víctima de expiación por nuestros pecados Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
luz de la vida Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
pan bajado del cielo Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
manantial de agua viva que saltas hasta la vida eterna Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
imagen del Dios invisible Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
reflejo de la gloria del Padre Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
vid verdadera de la que nosotros somos sarmientos Ten piedad de
nosotros.
Señor Jesús,
engendrado no creado Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
hijo de Santa María Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
cabeza del cuerpo de la Iglesia Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el primero y el último Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el alfa y la omega Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
el principio y el fin Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
único salvador del mundo ayer, hoy y siempre Ten piedad de
nosotros.
9. Padrenuestro:
Pidamos con las mismas
palabras que nos enseñó Jesús, que venga a
nosotros y a todo el mundo el reino de Dios: Padre nuestro.

10.
Despedida:

El Dios que enaltece a los humildes, nos bendiga en
el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Séptimo día, 22 de
diciembre: La Generosidad
1. Oración para
comenzar:
Benignísimo Dios de
infinita caridad que nos haz amado tanto y que nos diste en tu Hijo
la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro
hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre
para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso
beneficio. En retorno te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero
para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo,
más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos.
Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te
pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para
nuestra comunidad un estímulo a fin de que, viviendo como
hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad,
la justicia, el amor y la paz. Amén.
Padre Nuestro…
2. Oración para la
familia:
Señor haz de nuestro
hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque Tú nos
das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos
bendices. Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas.
Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón. Que no
haya abandono porque Tú estas con nosotros. Que sepamos
marchar hacia ti en tu diario vivir. Que cada mañana amanezca
un día más de entrega y sacrificio. Que cada noche nos
encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas,
que quisiste unir, una página llena de ti. Haz Señor de
nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos,
orientarlos por tu camino. Que nos esforcemos en el apoyo mutuo. Que
hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando
amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el
hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.
3. Oración a la
Virgen:
Soberana María, te
pedimos por todas las familias de nuestro país; haz que cada
hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión,
de ternura, de verdadera vida familiar. Que estas fiestas de Navidad,
que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu
Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las
ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos
cometido.
Madre de Dios y Madre
Nuestra, intercede por nosotros. Amén.
4. Oración a San
José:
Santísimo San José
esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú
fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret.
Ayuda a los padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar
imagen del padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la
gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles,
con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los
hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. San
José modelo de esposos y padres intercede por nosotros. Amén.
Padre Nuestro…
5. Meditación del
día:
Séptimo día
para crecer en GENEROSIDAD.
Es la capacidad de dar con
desinterés donde al amor le gana la carrera al egoísmo.
Es en la entrega generosa de
nosotros mismos donde se muestra la profundidad de un amor que no se
agota en las palabras.
Y eso es lo que celebramos
en la navidad: el gesto sin par de un Dios que se da a sí
mismo. Lo destaca San pablo: “soberbia también en la
generosidad… pues conocéis la generosidad de Nuestro Señor
Jesucristo el cual siendo rico, por vosotros se hizo pobre para que
os enriquecierais con su pobreza”.
Es un pasaje bíblico
en que el apóstol invita a los corintios a compartir sus
bienes con los necesitados. 2Cor 8, 7 – 15.
Sabemos amar cuando sabemos
compartir, sabemos amar cuando damos lo mejor de nosotros mismos en
lugar de dar sólo cosas.
Tomemos pues, la mejor
decisión: dar cariño, afecto, ternura y perdón;
dar tiempo y dar alegría y esperanza.
Son los aguinaldos que más
valen y no cuestan dinero.
Demos amor, como decía
San Juan de la Cruz: donde no hay amor pon amor, y sacarás
amor.
6. Oración al niño
Dios:
Señor, Navidad es el
recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor
en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que
el Dios del cielo y de la tierra es nuestro padre, que tú,
Divino Niño, eres nuestro hermano.
Que esta reunión
junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a
vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el
odio y sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos
a comprender que donde hay amor y justicia, allí estas tú
y allí también es navidad. Amén.
Gloria al Padre….
7. Gozos:
Oh sapiencia suma del Dios
soberano que a nivel de un niño te hayas rebajado. Oh Divino
Infante ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos
sabios.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Niño del pesebre
nuestro Dios y Hermano, tú sabes y entiendes del dolor humano;
que cuando suframos dolores y angustias siempre recordemos que nos
has salvado.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Oh lumbre de oriente sol de
eternos rayos que entre las tinieblas tú esplendor veamos,
Niño tan precios, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus
dulces labios.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Rey de las naciones Emmanuel
preclaro de Israel anhelo pastor del rebaño. Niño que
apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Ábrase los cielos y
llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego santo. Ven
hermoso niño ven Dios humanado luce hermosa estrella, brota
flor del campo.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Tú te hiciste Niño
en una familia llena de ternura y calor humano. Vivan los hogares
aquí congregados el gran compromiso del amor cristiano.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Del débil auxilio,
del doliente amparo, consuelo del triste, luz de desterrado. Vida de
mi vida, mi sueño adorado, mi constante amigo mi divino
hermano.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Ven ante mis ojos de ti
enamorados, bese ya tus plantas bese ya tus manos. Prosternado en
tierra te tiendo los brazos y aún más que mis frases te
dice mi llanto.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Haz de nuestra patria una
gran familia; siembra en nuestro suelo tú amor y tú
paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos
una más.
Dulce Jesús mío
mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no
tardes tanto!
Ven Salvador nuestro por
quien suspiramos ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.

Octavo día, 23 de
diciembre: Los Reyes Magos en camino

1. Saludo y Aguinaldo
inicial:

Se saluda a los presentes con estas u otras palabras
similares:
Ya se va acercando la fiesta de la Navidad, y cada día
que se acerca, pensamos en los regalos que vamos a dar a nuestros
familiares y amigos. Tomémonos este ratico para recibir el
regalo que Dios nos quiere dar, que es su Palabra, y démosle
también un pequeño presente, nuestra adoración.
Hagámoslo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Se canta Los Reyes Magos.

2. Oración
para todos los días: (página inicial)

3.
Presentación del personaje del día:

La tradición
cristiana nos ha pintado a los tres reyes magos como aquellos hombres
sabios que siguen los signos de los tiempos, una estrella brillante
en el cielo, y así encuentran a Jesús en el pesebre.
Simbolizan estos reyes paganos que la salvación de Jesús
ha llegado para todo el mundo, judíos y no judíos.
Melchor, Gaspar y Baltazar le dan como presente al niño
aquello que era considerado muy valioso para ellos: oro, incienso y
mirra. Escuchemos qué nos dice el relato bíblico sobre
estos tres hombres.

4. Lectura Bíblica (Mt
2,1-12):

Jesús había nacido en Belén de
Judá durante el reinado de Herodes. Unos Magos que venían
de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: «¿Dónde
está el rey de los judíos recién nacido? Porque
hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.»
Herodes
y toda Jerusalén quedaron muy alborotados al oír esto.
Reunió de inmediato a los sumos sacerdotes y a los que
enseñaban la Ley al pueblo, y les hizo precisar dónde
tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En
Belén de Judá, pues así lo escribió el
profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en
absoluto la más pequeña entre los pueblos de Judá,
porque de ti saldrá un jefe, el que apacentará a mi
pueblo, Israel.
Entonces Herodes llamó en privado a los
Magos, y les hizo precisar la fecha en que se les había
aparecido la estrella. Después los envió a Belén
y les dijo: «Vayan y averigüen bien todo lo que se refiere
a ese niño, y apenas lo encuentren, avísenme, porque yo
también iré a rendirle homenaje.»
Después
de esta entrevista con el rey, los Magos se pusieron en camino; y
fíjense: la estrella que habían visto en el Oriente iba
delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el
niño. ¡Qué alegría más grande:
habían visto otra vez a la estrella!. Al entrar a la casa
vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y
le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus
regalos de oro, incienso y mirra. Luego se les avisó en sueños
que no volvieran donde Herodes, así que regresaron a su país
por otro camino.
Palabra del Señor.

5.
Meditación:

Los Magos van en primer lugar a donde los
poderosos de Israel, pensando que el niño Jesús había
nacido allí, ¿de qué otra forma podía ser
si estaban buscando al rey del universo? Pero Dios nos sorprende al
elegir otro lugar para dejarse encontrar: Belén de Judá,
un pequeño pueblo que era despreciado por todos menos por el
profeta. En nuestras vidas, buscamos el poder de Dios en grandes
manifestaciones, pero no nos damos cuenta de que Él actúa
por medio de los pequeños. Los Magos se pusieron en camino y
del palacio llegaron a una casa pobre; allí encontraron a
María con el niño.
¿Dónde estás
buscando la presencia de Dios en esta Navidad? ¿Te has puesto
en camino, como los magos, o sigues instalado en el palacio de la
comodidad, de la separación del otro…? ¿Por
medio de qué signos de la actualidad te está invitando
Jesucristo a seguirle?

6. Oración final y colocación
de las figuras de los Reyes en camino en el pesebre:

Ven
Espíritu de Dios a mi corazón, no veas el sucio que
pueda haber en él y ayúdame a limpiarlo; dame ojos
nuevos para poder reconocer tu presencia allí, donde nadie
piensa que puedas estar; dame pies nuevos para salir de mi palacio y
caminar, como los Magos, hasta tu pequeña casa de Belén.
Te doy gracias, porque cada día haces nueva mi existencia, y
así me haces testigo de tu amor con los hombres.
Por
Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
(Mientras se
colocan las figuras en el pesebre se puede cantar Fuego al cañón
o algún villancico)

7. Antífona:
Oh Emmanuel, rey y
legislador nuestro,
esperanza de las naciones y
salvador de los pueblos,
ven a salvarnos, Señor
Dios nuestro.
8. Letanías:
Señor Jesús,
luz del mundo Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sol de justicia Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
lucero brillante de la mañana Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
camino que nos conduces al Padre Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
vida nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
verdad nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sacerdote de la nueva alianza Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
compasivo y fiel Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
mediador entre Dios y los hombres Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
buen pastor Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
puerta de las ovejas Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
Dios y hombre verdadero Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
maestro nuestro Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sencillo y humilde de corazón Ten piedad de nosotros.
9. Padrenuestro:
Pidamos con las mismas
palabras que nos enseñó Jesús, que venga a
nosotros y a todo el mundo el reino de Dios: Padre nuestro.
10. Despedida:
El
Señor que nos pone en camino hacia su encuentro, nos bendiga
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Noveno día, 24 de
diciembre: El Niño Jesús
1. Saludo y Aguinaldo
inicial:

Se saluda a los presentes con estas u otras palabras
similares:
Esta noche es Nochebuena y mañana es Navidad.
Hoy se reúnen las familias para cenar juntos y abrir los
regalos. También es tradición colocar juntos el Niño
Jesús en el Pesebre, llenando de contenido esta fiesta.
Tomemos unos minutos y reflexionemos el sentido del acontecimiento
que estamos celebrando en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.
Se canta Cantemos,
cantemos.

2. Oración para todos los días:
(página inicial)

3. Presentación del
personaje del día:

Jesucristo es la verdadera razón
de esta fiesta. La Navidad es el nacimiento de Jesús, y decir
que Dios se ha hecho hombre, es afirmar que no es un Dios lejano sino
que ha querido asumir todos “los gozos y las esperanzas, las
tristezas y las angustias de los hombres” de todos los tiempos,
“sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”.
Escuchemos
la narración del nacimiento de Jesús según el
Evangelio de San Lucas.

4. Lectura Bíblica (Lc
2,1-7):

Por aquellos días salió un decreto del
emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en
todo el imperio. Este fue el primer censo, siendo Quirino gobernador
de Siria.
Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados
cada uno en su ciudad natal. José también, que estaba
en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la
ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de
David; allí se inscribió con María, su esposa,
que estaba embarazada.
Mientras estaban en Belén, llegó
para María el momento del parto, y dio a luz a su hijo
primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó
en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala
principal de la casa.
Palabra del Señor.

5.
Meditación:

Ante el misterio de la encarnación
del Hijo de Dios, no se puede hacer más que callar y dejar que
hable en nuestro corazón. Por ello, guardemos unos minutos de
silencio y contemplemos al niño que hemos encontrado envuelto
en pañales y acostado en un pesebre.

6. Oración
final y colocación de la figura del Niño Jesús
en el pesebre:

Querido Niño Jesús, así
comenzábamos nuestras cartas a ti cuando éramos
pequeños, hoy queremos decírtelo porque hemos
encontrado
la grandeza de tu amor por nosotros. En nuestro
caminar, nos hemos apartado de ti, pero hoy queremos descubrirte de
nuevo,
recibirte y seguirte por donde nos lleves, porque
reconocemos que tú eres el Señor del universo, el Rey
de la Gloria por siempre. Amén.
(Mientras se coloca la
figura en el pesebre se puede cantar Niño Lindo o algún
villancico)

7. Antífona:
Ven, Señor Jesús,
aurora resplandeciente y, con tu nacimiento, ilumina las tinieblas de
todos los hombres.
8. Letanías:
Señor Jesús,
luz del mundo Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sol de justicia Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
lucero brillante de la mañana Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
camino que nos conduces al Padre Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
vida nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
verdad nuestra Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sacerdote de la nueva alianza Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
compasivo y fiel Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
mediador entre Dios y los hombres Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
buen pastor Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
puerta de las ovejas Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
Dios y hombre verdadero Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
maestro nuestro Ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
sencillo y humilde de corazón Ten piedad de nosotros.
9. Padrenuestro:
Pidamos con las mismas
palabras que nos enseñó Jesús, que venga a
nosotros y a todo el mundo el reino de Dios: Padre nuestro.

10.
Despedida:

El Dios de la Vida, que nos ha regalado al niño
Jesús para nuestra redención, nos bendiga en el nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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